Antoni Comas representa el compromiso académico y ciudadano por la lengua catalana y por Cataluña, dijo el alcalde, Joan Antoni Baron, durante el acto institucional de homenaje al profesor Antoni Comas con motivo del veinte-y-quinto aniversario de su muerte, que tuvo lugar ayer al atardecer al Salón de Sesiones del Ayuntamiento. Baron hizo un llamamiento al trabajo sin descanso para conseguir la normalización del catalán, tomando la figura de Comas como referente.
Antoni Comas y Pujol nació en Mataró en 1931 en el sí de una familia acomodada, católica y con claros sentimientos catalanes. Profesor universitario y lingüista, su tarea cultural y de defensa de la lengua se inició en 1949 cuando, junto con una serie de compañeros universitarios, edita la revista literaria en catalán Curial, que sería prohibida pero inauguraba una serie de manifestaciones políticas expresadas fuera de los canales autorizados. El 1953 empezó a ejercer de profesor en la Universitat de Barcelona y el 1960iniciaba clases de lengua catalana, las primeras después de la Guerra Civil. Cinco años más tarde ganó la cátedra de Lengua y Literatura Catalanas a la UB, la primera creada después de la guerra, hecho que supuso conmoción a la época por el renacimiento del catalán a la universidad que representaba.
Montserrat Camps, representando de la UB, destacó durante el acto que Comas fuera el primer catedrático de filología catalana después de una época de duras luchas porque nuestra lengua fuera reconocida y alabó la figura del doctor como profesor, innovador, investigador, creador y ensayista. Xavier Menéndez, como miembro del Departamento de Cultura, puso énfasis en este catalanismo militante de Comas que, todo y conservador, se rodeó de los mejores colaboradores independientemente de su ideología. El doctor combatió la oscuridad del franquismo con la defensa de la lengua y cultura catalanas, dijo Menéndez, remarcando que reivindicar su memoria es un deber cívico.
Efectivamente, a finales del franquismo Antoni Comas tuvo un papel activo en la entrada del catalán a la escuela y en la aprobación oficial de los títulos de profesor de catalán. Por otro lado, estudió a fondo el uso y la difusión de la lengua durante el siglo XVIII, la llamada Decadencia, posterior al Decreto de Nueva Planta de 1714 y a la prohibición del catalán. Tal como recordó Montserrat Camps, Comas demostró que en esta época la producción literaria catalana fue más fructífera del que hasta entonces se había creído. Electo como miembro de la Real Academia de Buenas Lleitres de Barcelona, no pudo tomar posesión por su muerte repentina el marzo de 1981.
Los asistentes al homenaje pudieron disfrutar de una glosa sobre Comas a cargo del catedrático de la UB Joan Solà, que definió el doctor como un hombre de convicciones sólidas y que se identificaba con las pequeñas patrias donde se sentía realizado, como Cataluña, Mataróo o su cátedra universitaria. Dolors Lamarca, viuda de Antoni Comas, y sus hijas intervinieron en el acto con la lectura de varios textos vinculados al profesor: fue el momento más emotivo de un homenaje que pretendía dar a conocer la figura de Antoni Comas a todos los mataronins. El próximo otoño la sala de exposiciones de Caja Laietana acogerá una muestra conmemorativa sobre el doctor, precedida esta primavera-verano por un ciclo de conferencias a Òmnium Cultural.
Aspecto de la tribuna de las autoridades durante el acto.
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