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Incontinencia anal: un problema de salud tabú para mucha gente

Entre el 3 % y el 15 % de la población sufre incontinencia anal y hasta un tercio no lo explica a ningún sanitario

La Asociación de Enfermería Familiar y Comunitaria (AIFiCC) alerta que aproximadamente un tercio de los pacientes con incontinencia anal no lo explican a los profesionales de salud. La edad es uno de los factores determinantes en esta patología, que afecta un 3 % de la población de 20 a 29 años y hasta un 15 % en personas mayores de 70. Además, se calcula que entre un 4 % y un 6 % de las mujeres que han tenido un parto vaginal sufren este problema. Las enfermeras de familia advierten que la incontinencia anal es un problema de salud "tabú" y destacan la importancia del vínculo que crean con los pacientes para detectarlo.

Un 52 % de las mujeres que sufren diarrea suelen presentar episodios de incontinencia anal pero menos de la mitad lo explican. Además, un estudio reciente a nivel estatal indica que hasta un 8,7 % de las mujeres que tienen incontinencia urinaria también sufren de anal.

"La incontinencia anal es una condición infraestimada y que afecta muy significativamente la calidad de vida de la persona que la sufre. Es un problema de salud tabú, socialmente estigmatizado, que puede provocar aislamiento social, depresión, angustia, miedos y pérdida de autoestima, entre otras. El paciente no sabe donde pedir ayuda y muchos no lo explican", afirma la enfermera Montserrat Chicote, de la AIFICC.

La enfermera, fundamental

En este sentido, Chicote señala que el papel de la enfermera de atención primaria es "fundamental" en la detección de esta patología y tratamiento inicial y, si fuera necesaria, la derivación a la atención especializada. "Establecemos un vínculo con nuestros pacientes porque los atendemos a lo largo de la vida y esto hace más fácil conseguir la confianza y empatía necesaria porque lo expliquen y la capacidad de detección rápida, cuando hay los primeros síntomas", expone en declaraciones recogidas por la asociación.

Esta enfermera de familia alerta que la infradetecció se explica, por un lado, porque al paciente le cuesta pedir ayuda por el "estigma que supone" y, del otra, por la "carencia de conocimientos de los profesionales de salud en su tratamiento". "Es muy importante que la enfermera de atención primaria haga a la consulta preguntas directas al paciente sobre si sufre o no incontinencia anal. Tenemos que protocol·litzar estas preguntas, igual que pedimos a nuestros pacientes por la incontinencia urinaria y por si fuma o no", recalca.

Los factores de riesgo

Además de la edad, se han identificado otros factores de riesgo, cómo la presencia de un estado de salud deteriorado, limitaciones físicas generales, diabetes, problemas neurológicos, dolencia pulmonar obstructiva crónica o la dolencia inflamatòria intestinal. Chicote indica que la causa de la incontinencia anal es "multifactorial" y pueden afectar varias patologías cómo "un estreñimiento crónico, fumar, partes prolongados, cirugía anal, diabetes, menopausia, dolencias neurológicas, así como algún fármaco puede provocar diarreas y tener algún efecto adverso".

Tratamientos y educación al respeto

En cuanto a los tratamientos, la primera fase es implementar una dieta adecuada, modificar los hábitos de alimentación y regular el tráfico intestinal. Otros tratamiento pasan por medicación y, incluso, la cirugía reparativa. Las enfermeras de familia subrayan la importancia de la educación y el cambio de hábitos necesarios para disminuir la posibilidad de pérdidas involuntarias de deposiciones. "Es importante tener presente la necesidad y las expectativas del paciente, de su estado de salud y actividades habituales. El objetivo principal del tratamiento es mejorar la calidad de vida de cada paciente de acuerdo con la situación particular", comenta Chicote.