Los cólicos en lactantes se generan por culpa de los gases que se forman cuando el bebés se traga el aire en el momento que se está amamantando o bien cuando la leche se mezcla con los zumos gástricos y fermentan.
Los síntomas más frecuentes son: llanto inconsolable (más de 3 horas al día y más de 3 días a la semana), dolor y distensión abdominal, estreñimiento, regurgitacions, irritabilidad y flexión de las piernas sobre el abdomen.
Casi el 40 % de los bebés lo sufren en mayor o menor medida, y suelen empezar a partir de las dos o tres semanas de vida y finalizan a los 3 o 4 meses de edad, por lo cual hay que entender que es un proceso pasajero, no posarnos nerviosos y calmar el bebé en tanto sea posible. Afortunadamente, existan muchas maneras de hacerlo:
- Darle un baño relajante con óleos esenciales (por ejemplo de naranja o de lavanda). Para lo cual hay que mezclar unas gotitas de óleo en su hielo habitual.
- Darle massatgets a la barriga con movimientos circulares.
- Cogiéndolo en brazos y balanceándolo ligeramente, puesto que la posición influye mucho.
- Administrarle probiòtics cómo el Lactobacillus Reuteri. Este ayuda a disminuir la inflamación y mejorar el movimiento intestinal.
- Manzanilla pediátrica, de venta en farmacias.
- Consultar al pediatra.
Para evitar que se produzcan los cólicos:
- Hacer que el bebé expulse los gases siempre después de la lactancia.
- Si se le da el biberón, utilizar tetines antis cólicos o bien elevar el biberón a fin de que lo bebe solo se trague leche y no agua. También hay que tener en cuenta la temperatura de la leche que tendrá que estar siempre templada, ni fría ni caliente.
- Si se le alimenta con leche materna, la madre tiene que cuidar su alimentación, evitando el café y el chocolate, así como otros alimentos que suelen generar gases cómo las coles, la coliflor o la cebolla, entre otras.