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El cementerio de los Capuchinos de Mataró. Foto: R. Gallofré

Vern Bueno Casas

Cementerios con encanto: paseo por el patrimonio funerario del Maresme

Un recorrido por espacios de silencio, arte y memoria donde la historia del Maresme queda grabada en piedra, escultura y paisaje

 

Lejos de ser solo lugares de duelo, los cementerios del Maresme son auténticos libros de historia al aire libre. En ellos se reflejan los cambios sociales, económicos y culturales de la comarca, así como la huella de familias influyentes, artistas reconocidos y personajes clave del país. Neoclásicos, modernistas o marineros, estos recintos combinan patrimonio arquitectónico, escultura funeraria y paisajes privilegiados. Proponemos un paseo respetuoso pero curioso por algunos de los cementerios con más encanto del Maresme, donde cada tumba cuenta una historia y cada recorrido invita a la contemplación.

Cementerio de los Capuchinos (Mataró)

Cementerio de los Capuchinos. Foto: Cementiris Metropolitans

El Cementerio de los Capuchinos es el conjunto neoclásico más importante de Mataró y uno de los espacios patrimoniales más destacados de la ciudad. Concebido como un auténtico museo al aire libre, el recinto permite recorrer cerca de 200 años de historia local a través de sepulturas, panteones, mausoleos y esculturas funerarias de gran valor artístico.

Un museo al aire libre que concentra 200 años de historia de Mataró entre panteones neoclásicos y tumbas de figuras clave del país

Con un total de 13.612 unidades de enterramiento —entre nichos, tumbas, panteones y columbarios—, el cementerio combina su función funeraria con una clara dimensión patrimonial. Aquí reposan personalidades clave de la historia catalana y mataronense, como Miquel Biada, impulsor del primer ferrocarril de la península Ibérica; el arquitecto, político e historiador Josep Puig i Cadafalch; el sindicalista Joan Peiró; o el cantante Pere Pubill Calaf, conocido popularmente como Peret. En 1996 se redactó el Plan director de recuperación y restauración integral del cementerio de los Capuchinos y su entorno, que ha servido de hoja de ruta para las distintas intervenciones impulsadas por Cementiris Metropolitans. Este proceso de rehabilitación ha permitido preservar y poner en valor un espacio declarado Bien Cultural de Interés Local (BCIL). Actualmente, el recinto también ofrece nuevos columbarios para el depósito de cenizas, integrados en un marco monumental único en el centro de la ciudad.

Cementerio de Arenys de Mar

Inmortalizado por Salvador Espriu, lleno de monumentos funerarios sorprendentes y con unas vistas privilegiadas

Situado en lo alto del Turó de la Pietat, al oeste del núcleo urbano, el cementerio de Arenys de Mar es un ejemplo emblemático de los cementerios marineros mediterráneos. Su emplazamiento privilegiado, abierto al mar y al paisaje, lo convierte en un espacio de gran belleza y simbolismo.

Este cementerio trascendió el ámbito local gracias a Salvador Espriu, que lo inmortalizó con el nombre mítico de Sinera en la obra poética Cementiri de Sinera. Desde entonces, el recinto forma parte del imaginario literario catalán.

Un cementerio marinero con vistas privilegiadas y alma literaria gracias a Salvador Espriu

En su interior se pueden encontrar obras escultóricas de notable calidad artística, firmadas por figuras destacadas del modernismo como Josep Llimona o Venanci Vallmitjana. Pero uno de sus grandes atractivos es, sin duda, la panorámica que se contempla: hacia poniente, la silueta de la Torre dels Encantats y los Tres Turons; hacia levante, el puerto y el antiguo edificio del Montcalvari. Desde este balcón natural también se identifican la iglesia de Santa Maria, varios conventos, la casa neoclásica donada por Josep Xifré y, en el horizonte, el macizo del Montnegre.

Cementerio de Canet de Mar

Cementerio de Canet de Mar

La historia del cementerio de Canet de Mar es también la historia de la evolución de las costumbres funerarias. Inicialmente, los enterramientos se realizaban alrededor de la iglesia del siglo XV, frente al actual Santuario de la Misericordia. Con la construcción del nuevo templo parroquial en 1579, en el turó de Can Bigues, los enterramientos se trasladaron al conocido Pati de Missa.

El regreso de los americanos transformó este cementerio en un escaparate de panteones monumentales e historias singulares

En 1830, las nuevas leyes sanitarias que prohibían enterrar dentro de los núcleos urbanos obligaron a trasladar el cementerio fuera del pueblo. El Ayuntamiento escogió el campo de en Tinoia, espacio donde todavía hoy se encuentra el recinto, aunque el topónimo ha caído en desuso. La creación del nuevo cementerio coincidió con el regreso de los llamados americanos, canetenses enriquecidos en ultramar que quisieron exhibir su estatus social mediante casas señoriales y panteones monumentales. El cementerio de Canet es un magnífico ejemplo de esta arquitectura funeraria, con panteones destacados de familias como Pau Font, Domènech i Montaner, Font, Casals Roura, Santiñà, Busquets o Domingo Pascual.

Uno de los elementos más singulares es el panteón de la familia Font, una saga de capitanes de barco. Coronando la estructura encontramos el Ángel del Juicio, obra del escultor Francesc Pagès Serratosa. Esta figura protagoniza una anécdota singular: durante los primeros meses de la Guerra Civil (1936-1939), milicianos de la FAI le arrancaron la trompeta y las alas. Desde entonces, popularmente se le conoce como el “ángel de la FAI”.

Cementerio del Masnou

Cementerio del Masnou

El cementerio del Masnou fue proyectado en 1860 por el arquitecto Miquel Garriga i Roca para sustituir el antiguo cementerio adosado a la iglesia parroquial. No obstante, su máximo esplendor se alcanza durante la primera década del siglo XX, cuando las familias acomodadas del municipio impulsan la construcción de panteones monumentales, muchos de ellos diseñados por el arquitecto masnoví Bonaventura Bassegoda.

Uno de los grandes conjuntos modernistas del Maresme, donde arquitectura y escultura lo convierten en una joya patrimonial

El recinto se convierte así en un auténtico museo al aire libre. Entre las obras más destacadas se encuentran el panteón de la familia Pagès i Fàbregas (1926), proyectado por Torres i Grau y presidido por la escultura de Frederic Marès conocida como El desconsol; el panteón Bonaventura Fontanills, también obra de Bassegoda; o el panteón de Pere Grau Maristany (1901), de estilo modernista y con escultura de Josep Llimona. Especialmente singulares son también los panteones de Jacint Hombravella y de la familia Cullell, construidos en 1868 y situados a ambos lados de la entrada principal. A ello se suma el panteón Sensat-Pagès (1907), de líneas modernistas y gran sobriedad, con escultura de Rafael Atché.

El cementerio conserva igualmente una cruz de término datada hacia el año 1500, hecha con piedra de Montjuïc, que antiguamente marcaba los límites entre los términos de Alella y Teià. Completa el conjunto la capilla de planta octogonal, también obra de Bonaventura Bassegoda, que alberga una cripta y la capilla de los pobres, sufragada por Bonaventura Fontanills, donde está enterrada su hermana.

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