El Departamento de Salud asegura que ningún facultativo activó antes del 4 de enero el protocolo de maltrato infantil por riesgo grave en el caso del bebé de Pineda de Mar, que murió este lunes, porque no identificaron "ningún incidente" que lo motivara. Según la investigación que ha realizado Salud, todos los profesionales que atendieron el bebé coinciden que, mientras estuvieron en el centro sanitario, el comportamiento de los padres hacia el bebé no difería del del resto de familias. La inspección ha detectado errores administrativos en la identificación del niño con el Código de Identificación Personal (CIP), hecho que ocasionó que los diferentes profesionales no dispusieran de los mismos antecedentes a la hora de visitar el bebé. Según ha asegurado Salud en un comunicado, este error, pero, no varió la exploración clínica del niño.
La Dirección general de Ordenación y Regulación Sanitaria ha concluido que la atención clínica que recibió el bebé de dos meses que murió este lunes por presuntos maltratos de su padre fue la correcta en todos los centros sanitarios donde fue atendido: el Hospital de Calella, el Hospital de Mataró, el Hospital Universitario Vall de Hebrón y la CABEZA Pineda. Para realizar la investigación, se han entrevistado todos los profesionales que estuvieron en contacto con el niño: siete médicos, cuatro diplomadas universitarias de enfermería y dos trabajadoras sociales.
Las manifestaciones de los profesionales sanitarios entrevistados coinciden en las valoraciones clínicas, a la vez que también coinciden con los registros clínicos. La investigación concluye que los medios asistenciales que aplicaron los diferentes profesionales sanitarios fueron "adecuados" en "todo momento". La inspección recoge que las exploraciones se hicieron de acuerdo con la patología referida y se practicaron las pruebas complementarias "adecuadas al cuadro clínico referido" y que el tiempo asistencial fue superior a la media.
La investigación reseña que una enfermera del Hospital de Calella notificó a la trabajadora social del mismo centro que sería conveniente realizar un seguimiento del niño por posibles problemas de educación sanitaria de los progenitores. Esta contactó con la trabajadora social de la CABEZA que inició el procedimiento establecido, comunicándose con el educador social de los servicios sociales municipales. Esta actuación se corresponde con el establecido al protocolo del centro y classificable como detección de factores de riesgo leve, según el comunicado de Salud. La inspección también muestra que todos los profesionales sanitarios entrevistados manifestaron conocer el protocolo de maltrato infantil.
El bebé, de dos meses, murió este lunes después de estar ingresado a la Unidad de Cuidados intensivos (UCI) del Hospital Vall de Hebrón desde el 4 de enero. Los otros centros habían visitado el bebé en días anteriores.