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Reproducción del retablo, hoy desaparecido

Vern Bueno Casas

La impronta alemana en un retablo del Maresme: la sorprendente conexión con Núremberg

Cuando la vanguardia artística del Renacimiento europeo llegó a Argentona a través de los grabados de Alberto Durero

 

Cuando se habla del patrimonio artístico del Maresme, a menudo se piensa en obras de ámbito local o en influencias procedentes de Barcelona. Pero la historia del retablo mayor de la antigua parroquia de Sant Julià de Argentona, encargado en el año 1531, demuestra que las conexiones artísticas del territorio eran mucho más amplias y sorprendentes. Hasta el punto de que la huella del gran maestro del Renacimiento alemán Alberto Durero, activo en Núremberg, acabó formando parte del imaginario visual de una iglesia del Maresme.

Esta es la tesis que desarrolla con detalle la historiadora del arte Cristina Fontcuberta Famadas en su estudio «Antioquía, Núremberg, Argentona: una peculiar vida sin martirio de Sant Julià y los modelos durerianos para el retablo de la villa (1531)», publicado en 2020 en Matèria. Revista internacional de arte. A partir de un minucioso análisis de las fuentes documentales y visuales, Fontcuberta reconstruye la historia de un retablo desaparecido y explica su sorprendente conexión con la vanguardia artística europea del siglo XVI. Este mes de enero, precisamente, la historiadora tiene previsto ofrecer una conferencia sobre el retablo y su historia, en el marco de la fiesta mayor de Invierno de Argentona.

El retablo, hoy desaparecido, era una obra de envergadura excepcional. Tal como señala la historiadora, aunque su estructura de madera seguía todavía esquemas góticos tradicionales, las pinturas que lo decoraban incorporaban modelos iconográficos plenamente renacentistas, inspirados en grabados que circulaban por Europa a inicios del siglo XVI. Este contraste entre tradición y modernidad es una de las claves que explican la singularidad del conjunto.

El retablo desaparecido, en la iglesia de Argentona. Foto: Archivo AFCEC

Un encargo moderno para una iglesia nueva

Según documenta Fontcuberta en su estudio, el retablo fue encargado poco después de la construcción de la nueva iglesia de Sant Julià, en un momento de intensa actividad arquitectónica religiosa en el Maresme. La obra corrió a cargo de un equipo de pintores encabezado por Nicolau de Credença, artista de origen napolitano establecido en Cataluña, con la colaboración de los pintores barceloneses Jaume Forner y Antoni Ropit.

Los vecinos de Argentona del siglo XVI difícilmente podían imaginar que, a través de aquel encargo parroquial, la vanguardia visual alemana se instalaba en el ábside de su iglesia, pero es precisamente esta idea la que la historiadora pone de relieve a partir del análisis del programa pictórico.

La Pequeña Pasión, de Durero

Durero en Argentona

Uno de los aspectos más relevantes que destaca Cristina Fontcuberta es la clara dependencia del retablo de Argentona de los grabados de Alberto Durero, uno de los artistas más influyentes del Renacimiento alemán. Diversas escenas —especialmente las dedicadas a la Pasión de Cristo— toman como referencia la serie conocida como la Pequeña Pasión, ampliamente difundida por Europa gracias al grabado.

Tal como explica la historiadora, escenas como el Prendimiento, la Coronación de espinas, el Ecce Homo, el Camino del Calvario o el Entierro de Cristo muestran composiciones y gestos que remiten claramente a los modelos durerianos, sobre todo a los grabados calcográficos, más sofisticados y expresivos. No se trata de copias literales, sino de adaptaciones pictóricas, con variaciones que evidencian la capacidad de los artistas catalanes para asimilar lenguajes visuales foráneos.

Autorretrato de Alberto Durero

El caso de Argentona, como subraya Fontcuberta, confirma hasta qué punto el arte catalán del siglo XVI estaba conectado con las grandes corrientes artísticas europeas.

Un retablo rico y complejo

El estudio también pone de manifiesto la complejidad iconográfica del retablo. Según detalla la historiadora, el conjunto combinaba escenas de la vida de Sant Julià, patrón de la villa, con episodios de la Pasión y con un amplio repertorio de figuras de santos y santas, algunas de las cuales han generado debate entre los especialistas en cuanto a su identificación.

Esta riqueza iconográfica refuerza la idea de que no se trataba de una obra menor, sino de un programa visual ambicioso, concebido para situar Argentona dentro de los nuevos corrientes artísticas de su tiempo.

Iglesia de Sant Julià de Argentona

La pérdida irreparable de 1936

Tal como recuerda Fontcuberta en su artículo, el retablo de Sant Julià corrió la misma suerte que muchas otras obras del patrimonio eclesiástico catalán y fue destruido durante los hechos de julio de 1936, cuando la parroquia fue saqueada e incendiada. Con él se perdieron también otras piezas de gran valor, como el púlpito renacentista o varios altares barrocos.

Hoy, el conocimiento de este retablo excepcional depende únicamente de fotografías en blanco y negro conservadas en archivos, que han permitido a los historiadores del arte, como Cristina Fontcuberta Famadas, reconstruir parcialmente su aspecto y su importancia. El retablo de Sant Julià de Argentona es, en palabras que se desprenden del estudio de Fontcuberta, una prueba elocuente de que incluso una villa del Maresme del siglo XVI formaba parte del gran circuito artístico europeo, con Núremberg y el Renacimiento alemán como referentes inesperados.

Fontcuberta apunta, no obstante, que un hecho como este no es exclusivo de Argentona. «Podríamos decir que no es tan extraordinario, porque hay otras obras catalanas que dependen de modelos gráficos foráneos como los de Durero; encontramos diversos ejemplos en territorio catalán», resume.

Exposición en Argentona

Exposición y conferencia

Quien quiera conocer más detalles sobre la apasionante historia de esta obra de arte perdida, tiene una cita el próximo viernes 16 de enero a las 18 h en la misma iglesia de Sant Julià. Se inaugurará la exposición «El retablo gótico de Argentona», comisariada por el Centre d'Estudis Argentonins, que se podrá visitar hasta el 15 de febrero. En el marco de este acto, Fontcuberta pronunciará la conferencia «El retablo de Sant Julià de Argentona, su creación (1531) y su destrucción (1936)».

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