La Policía Local de Sant Andreu de Llavaneres ha identificado a la persona responsable de un vertido ilegal de restos de obra en una zona forestal del camino de Can Cot. Los hechos han derivado en la apertura de un expediente sancionador por incumplimiento de la normativa de residuos.
La detección del vertido ha sido posible gracias a la colaboración ciudadana, que alertó de la presencia de escombros en este espacio natural. Según el consistorio, estos residuos no solo vulneran las normas de convivencia, sino que también suponen un impacto directo sobre el medio y un riesgo de incendio forestal.
A raíz de la investigación, el Ayuntamiento ha iniciado los trámites para sancionar al autor de los hechos. La normativa vigente es clara: está prohibido verter, abandonar o depositar cualquier tipo de residuo en espacios no autorizados. Además de la multa, los infractores tienen la obligación de retirar los desechos y restaurar la zona afectada.
Desde el consistorio recuerdan que los restos de obra y otros residuos se deben gestionar correctamente a través de los puntos limpios y servicios habilitados, y hacen un llamamiento al civismo para preservar los espacios naturales.
Residuos abandonados en el entorno de Mataró. Foto: ACN
Una lacra creciente en el Maresme
El caso de Llavaneres no es un hecho aislado. Los vertidos ilegales se han convertido en una problemática ambiental recurrente en el Maresme, con consecuencias tanto ecológicas como económicas.
En Mataró, la situación es especialmente preocupante. Según datos municipales de 2025, cada año se acumulan entre 10 y 15 toneladas de residuos en espacios naturales, dentro de un total de hasta 30 toneladas recogidas en vertederos incontrolados.
Zonas como caminos forestales y arroyos del norte del municipio se han convertido en puntos habituales de vertido, con presencia de muebles, electrodomésticos, escombros e incluso vehículos abandonados. El Camino de Lorita es uno de los ejemplos más evidentes de esta degradación.
Un problema que se repite
Uno de los principales retos es la recurrencia. Aunque los servicios municipales retiran los residuos de forma periódica, los mismos puntos vuelven a llenarse al cabo de pocos días, generando un círculo difícil de romper. Esta situación implica un elevado gasto público, más presión sobre los servicios de limpieza y un deterioro de la imagen de los municipios.
También preocupa el fenómeno del “turismo de residuos”, con desechos procedentes de otros municipios que acaban abandonados en espacios naturales del Maresme. En este contexto, casos como el de Llavaneres evidencian que la identificación y sanción de los responsables es clave para frenar una práctica que continúa degradando el territorio.