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El yacimiento del Mujal, en Calella

Redacció

Todo un tesoro romano debajo de un supermercado: el yacimiento más curioso del Maresme

Calella culmina una nueva campaña arqueológica en el Mujal, uno de los yacimientos romanos más importantes de la comarca que tiene un supermercado Aldi encima mientras continúa vive el debate entre conservación patrimonial y desarrollo urbano

 

 

Uno de los yacimientos arqueológicos más relevantes del Maresme no se encuentra al aire libre ni en medio de un espacio monumental, sino bajo un supermercado. En Calella, bajo el edificio del Aldi, se extiende el yacimiento del Mujal o del Roser, una villa romana de origen altoimperial que continúa aportando información clave sobre la ocupación y la actividad económica del litoral maresmense en época romana. Este enero de 2026, el Ayuntamiento de Calella ha cerrado una nueva campaña de intervención arqueológica que ha permitido avanzar de manera significativa en el conocimiento del conjunto.

Los trabajos, desarrollados durante cuatro semanas y finalizados en diciembre de 2025, se han centrado especialmente en la zona termal del yacimiento, situada entre la riera de Capaspre y el desaparecido cerro del Mujal. La actuación se enmarca en la estrategia municipal de garantizar la conservación del yacimiento, profundizar en su estudio y preparar su futura museización, un proyecto largamente anunciado y aún pendiente de materializarse. Uno de los hallazgos más destacados de la campaña es la documentación de la boca de un horno, que confirma la interpretación del espacio como praefurnium, es decir, la zona de servicio encargada de alimentar el sistema de calefacción del hipocausto del caldarium. Este elemento refuerza la hipótesis de que el Mujal contó con un complejo termal de cierta envergadura, lo que lo sitúa en un nivel destacado dentro de la red de asentamientos romanos de la costa catalana.

Los arqueólogos también han identificado estructuras vinculadas a la gestión hidráulica, integradas en los muros que delimitan el ámbito excavado. Estos elementos apuntan a la existencia de un sistema de evacuación o regulación de aguas, probablemente asociado a una piscina contigua, e indican sucesivas reorganizaciones funcionales del espacio a lo largo del tiempo. Además, la presencia de materiales datados entre los siglos IV y V amplía el conocimiento sobre la reutilización del edificio cuando ya había dejado de funcionar como mansio, reforzando la idea de una larga continuidad de uso.

La excavación de parte del conjunto, en una imagen de archivo


La polémica del supermercado

El yacimiento del Mujal fue declarado bien cultural de interés local (BCIL) en junio de 2021, pero su historia reciente está profundamente marcada por la polémica urbanística derivada de la construcción del supermercado Aldi encima del conjunto. Aunque la existencia de restos romanos era conocida desde 1947 —cuando las obras en la N-II dejaron al descubierto las primeras estructuras—, el hecho de haber permanecido durante décadas enterrados en un solar privado aplazó cualquier intervención a gran escala. El punto de inflexión llega en 2019, cuando el Ayuntamiento inicia los trámites para cambiar los usos del suelo y permitir actividad comercial. Aldi asume el coste de las excavaciones, tal como marca la ley, y en 2021 cede la titularidad de los restos al consistorio. Paralelamente, sin embargo, nace la Plataforma para la Preservación de la Villa Romana de Calella, que defiende un modelo alternativo: dejar el yacimiento al descubierto y crear un jardín arqueológico exterior, una propuesta que habría implicado reubicar el supermercado.

A pesar de movilizaciones, estudios y recogidas de firmas, el proyecto no se detuvo. La plataforma siempre ha considerado que las obras han “partido por la mitad el conjunto arqueológico” y califica el caso como “un ejemplo de cómo los intereses económicos se imponen al patrimonio”. Parte del equilibrio alcanzado fue la compra de la segunda planta subterránea por parte del Ayuntamiento, no para destinarla a aparcamiento sino a espacio museístico, renunciando a plazas públicas para garantizar una mejor lectura del conjunto. El consistorio se fijó —según explicó— en el Museo Romano de Badalona como referente y proyecta una futura cripta arqueológica visitable, con experiencias inmersivas en 3D y acceso independiente del supermercado, un extremo que sigue pendiente y mantiene el yacimiento como lo que es: una oportunidad única para poner en valor un patrimonio excepcional, a la espera de nuevas campañas arqueológicas mientras, unos metros por encima, en el supermercado, los descendientes de los romanos hacen la compra.

Los bajos y cimientos del supermercado, sobre los restos

 

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