El esperpento de la gran avería de Rodalies en Catalunya con el nuevo capítulo de este lunes tiene como una víctima colateral clásica: la ciudadanía que opta por el autobús por voluntad o como alternativa única para intentar llegar a Barcelona. Las tres líneas mataroninas con servicio hasta la capital catalana van llenas a rebosar —de hecho ya van llenas en días normales, sin necesidad de que Rodalies reviente— y pese a los refuerzos programados con segundos vehículos completando la expedición se dan casos de viajeros que se quedan en tierra y paradas donde no se recoge a nadie. Moventis, empresa encargada de las líneas, defiende que ha reforzado al máximo el servicio y que opera al límite de sus capacidades.
Desde el pasado sábado, cuando Rodalies se detuvo por completo, Moventis ha dotado de vehículos de refuerzo a las expediciones de bus a Barcelona. También es así este lunes, cuando el e.11.2 se añade al servicio, ya que durante el fin de semana la segunda línea no presta servicio. A los autobuses articulados que prestan servicio se les añade por detrás un vehículo de refuerzo. Los abonados no validan su título al acceder y se procura facilitar la situación, pero la solución dista mucho de ser idílica y la gestión del doble vehículo genera problemas.
De pie por la autopista
Lo explica una usuaria que intentaba acceder a las siete y cuarto a uno de los e.11.2 y que se indignaba porque Moventis no permitiera hacer uso del segundo vehículo hasta llenar con gente de pie y todo el primero, llegando a dejar pasajeros en tierra. “Nos obligan a ir de pie cuando no debería poderse, no es legal ir de pie a más de 80 kilómetros por hora y en la autopista vamos a una media de 96. No es lógico que no se nos deje sentarnos en el autobús de detrás y se nos deje en tierra cuando tenemos que ir a trabajar y estudiar”, denuncia.
La situación de pasajeros de pie en el autobús por la autopista es habitual de prácticamente toda la franja de horas punta cada mañana y tarde de días laborables y, también, de fines de semana. Es una situación que ya ejemplifica de forma regular la alta demanda que tienen estas líneas, repunte que va a más en situaciones de quiebra ferroviaria como la que se está produciendo estos días con Rodalies.
Entre una cosa y otra, la sensación de colapso, las colas y sobre todo la incertidumbre de no saber ni cuándo ni cómo se podrá llegar al trabajo o al estudio están poniendo de nuevo a prueba a miles de mataronenses y maresmenses.
Operando al límite
Desde Moventis, sin embargo, se matiza esta lectura y se defiende que la compañía está operando al límite de sus posibilidades para absorber el incremento repentino de demanda derivado de la avería ferroviaria. Fuentes de la empresa subrayan que el servicio de autobús no puede sustituir en ningún caso la capacidad de un tren —donde pueden viajar varios cientos de personas, y no tan solo decenas como en cada bus— y que, pese a ello, se han movilizado todos los recursos técnicos y humanos disponibles.
Además de los segundos vehículos por expedición, la compañía ha reforzado el servicio con autocares discrecionales y ha coordinado las actuaciones con la Generalitat para ampliar al máximo la oferta por carretera. Pese a reconocer que en una situación estructuralmente normal ya harían falta más frecuencias, desde Moventis insisten en que el objetivo es evitar que los usuarios se queden en tierra, aunque admiten que el escenario actual hace imposible dar respuesta al 100% de la demanda.
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