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Usuarios en la estación de Cercanías de Mataró. Foto: R. G.

Vern Bueno Casas

El caos de Cercanías, en Mataró: "Es vergonzoso este servicio con los impuestos que pagamos"

Resignación, indignación y desconcierto en la estación de Mataró en un lunes por la mañana marcado de nuevo por el caos de Cercanías, con trenes anunciados que no pasan y autobuses a la espera sin pasajeros

Son las nueve y cuarto de la mañana de este lunes 26 y una treintena de personas esperan en el andén de la estación de Mataró para coger un tren en dirección a Barcelona. No son muchos pasajeros: muchos ya han desistido de confiar en el servicio pese a que se había anunciado la reanudación “progresiva” de la circulación, tras diversos problemas técnicos que inicialmente habían obligado a suspenderla. Visto el panorama, quizá han hecho bien.

En 45 minutos no pasa ningún tren. Bueno, solo uno, pero de largo recorrido. Circula despacio, vacío, y durante unos segundos parece que se detendrá en la vía 2 para recoger a los pasajeros. No lo hace. Continúa dirección sur mientras en el andén se escapan reniegos y gestos de desesperación. “Esto es una p… vergüenza, es que no puede ser”, grita un usuario, absolutamente harto, resumiendo el sentimiento mayoritario. A su lado, otro observa con una sonrisa irónica una pantalla que anuncia la salida próxima de varios trenes, totalmente ajena a la realidad del momento.

La mayoría de viajeros se muestran resignados, más cansados que sorprendidos. Entre ellos, una usuaria que debe coger el tren cada día para ir a trabajar a Premià de Mar. “Siempre he trabajado fuera de Mataró y cojo el tren cada día. La situación estos últimos días es muy difícil, pero tampoco es mucho mejor cuando hay una supuesta normalidad”, explica. Los días sin trenes, dice, ha optado por el autobús, pero tampoco ha sido una solución: “Llegaban tarde o venían tan llenos que no podías subir”.

Este lunes ha venido a la estación pese a la incertidumbre. “Han dicho que volvería a haber trenes, pero no sé cuánto tiempo tendré que esperar”, añade. En su trabajo, por suerte, hay comprensión: “Son flexibles, pero es normal que otra gente tenga problemas si siempre llega tarde”. Pese al cansancio, aún mantiene una mínima esperanza: “Espero que sea para bien y que mejoren las condiciones de seguridad”.

Pasajeros de un tren que ha llegado de Barcelona

A pocos metros, una pareja de personas mayores espera también sin saber cuándo podrá subir a un tren. Deben ir al médico en Barcelona y ya han aplazado la visita en varias ocasiones. “Hoy ya no nos quedaba más remedio”, explican. El temporal, las averías y la falta de servicio les han obligado a posponer la cita una y otra vez. “Decían que hoy funcionaría, pero ya ves…”, lamentan. La indignación es evidente: “Es una auténtica vergüenza, con los impuestos que pagamos, recibir este servicio”. Su plan es tan simple como incierto: ir y volver cuando se pueda. “A ver cuándo podemos llegar a casa… esto no puede ser”.

El caos afecta especialmente a quienes dependen del transporte público para trabajar y no tienen una rutina fija. Un usuario explica que su puesto de trabajo le obliga a desplazarse a diferentes destinos según el día. Antes lo hacía con el coche de la empresa, pero ahora utiliza Rodalies y autobuses interurbanos. “Estoy acostumbrado a coger varias líneas, pero estos últimos días están siendo muy difíciles para gente como yo”, apunta. Según él, la situación actual no es ninguna sorpresa: “Los que viajamos a menudo sabemos que hay un problema de mantenimiento en la red, y ahora se está demostrando”. Aun así, no oculta el escepticismo: “Esperamos que se pueda solucionar, pero es muy complicado”.

Llegada de un tren desde la capital

La sensación de desbarajuste estructural también la comparte una pasajera que espera un tren hacia Badalona para realizar un trámite administrativo. “Antes cogía el tren cada día para trabajar, pero por suerte ya no tengo que hacerlo, porque los problemas eran una constante”, recuerda. Hoy, sin embargo, no tiene alternativa. Tiene cita antes de las doce del mediodía y ha venido con mucho margen de tiempo. “Y aún no sé ni si llegaré”, dice tras una larga espera sin ver pasar ningún convoy.

Su crítica va más allá de la avería puntual: “Los propios trabajadores de Rodalies no saben qué pasa. No pueden informarte porque ni ellos están informados”. Y añade que lo que se vive estos días no difiere tanto del día a día habitual: “Trenes que salen de una vía distinta a la anunciada, trenes parados con todos los pasajeros dentro, trenes vacíos que pasan por la vía de al lado… y en el trabajo quedabas como un tonto cada día con excusas por llegar tarde”.

Usuarios esperando tras los tornos de la Estación de Mataró, a primera hora de la mañana. Foto: ACN

En el exterior de la estación, la escena es casi kafkiana. Hasta tres autobuses esperan pasajeros para llevarlos en dirección norte. El servicio ferroviario está cortado entre Arenys de Mar y Maçanet-Massanes, aunque inicialmente se había anunciado solo entre Tordera y Maçanet. Ni siquiera los conductores tienen claro qué recorrido harán: si ofrecerán el trayecto de Mataró a Arenys, donde hay más autobuses, o si tendrán que ir más allá. De momento, esperan. Y esperan casi vacíos, porque tampoco pasan trenes que descarguen pasajeros.

Todo ello ocurre en una mañana en la que Rodalies ha anunciado hasta dos reanudaciones y dos paradas del servicio en plena hora punta a causa de una incidencia en el centro de control de Adif, en la Estación de Francia. Tras 48 horas de parada total durante el fin de semana, la reanudación de este lunes se ha hecho con horarios alterados, tramos sustituidos por carretera y una normalidad que, al menos en Mataró, aún parece lejos de volver

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