Desde hace unos años la Fundación Afflelou se une a la asociación El Desierto de los Niños para hacer una estancia solidaria en el Marruecos cada Semana Santa. Durante estos días, 6 ópticos seleccionados de diferentes tiendas Afflelou de todo el país viajan al país para graduar la vista a la gente de diferentes poblados que no tienen recursos ni forma de hacerlo. El objetivo? Graduar el número más alto de gente posible y facilitar ojeras, tanto a niños como adultos.
Este año, el óptico Joan Higuera, que trabaja al Afflelou de la Riera de Mataró, decidió apuntarse al proceso de inscripción y probar suerte. "Casi sin esperármelo, me seleccionaron!", afirma. Durante toda la semana, Joan y los otros cinco compañeros estuvieron en la frontera con Argelia, unos días graduando y otros también visitando el país. Ya de vuelta a su lugar de trabajo en Mataró, a este joven de Lliçà de Vall, que estudió la Diplomatura en Óptica y Optometría en Terrassa, de seguro que no se le olvidará nunca una experiencia como esta.
Cómo es que te apuntaste?
El año pasado un compañero de trabajo fue y le gustó tanto que estuvo todo el año diciéndome que lo tenía que hacer. Me apunté sin hacerme ilusiones por si acaso, pero en febrero ya me lo confirmaron, a pesar de que no sé muy bien qué criterios siguen a la hora de seleccionar los ópticos. Yo me lo cogí con muchas ganas. Y todo va salir de 10!.
Qué hicisteis durante la estancia allá?
Nuestra labor era ir graduando vistas a diferentes pueblos. Desde la mañana y hasta que se va la luz del solo, porque no hay luz eléctrica, estábamos graduando a una cola de personas que se iba formando. Al día hacíamos 250 graduaciones aproximadamente.
Qué te sorprendió?
Allá hay gente sin ojeras que tienen unas graduaciones altísimas, de hasta 20-25 dioptrías. Auténticas barbaridades que, seguramente, son a consecuencia del solo y de la arena del Sáhara. Pero los casos que más tocaban la fibra eran aquellos que venían con problemas que ya eran más de operación, como cataratas o edemas a la córnea. Tenían que marchar sin ninguna solución y nosotros nos quedábamos tristes para no poder hacer nada más.
Cómo os acogieron?
Muy agradecidos. Aunque no tuviéramos solución para algunos de sus problemas, inclús te abrazaban y te daban infinitas gracias. había gente que vendía muy seria pero, a medida que empezabas a ponerle una graduación e ibas subiendo, mica en mica la sonrisa se hacía más grande, a medida que vende mejor. Esto te llena.
Y ahora ya de vuelta, te ha cambiado la manera de ver las cosas?
Voces cómo es la vida de allá: las calles sin asfaltar, todo pleno de basura, edificios medio derrumbados, sin médicos, sin servicios... Viven así, sin nada. Cuando vuelves, lo haces con un cambio de chip y pensando que tenemos tanto y a veces lo valoramos tan poco. Aquí ofrecemos centenares de modelos de ojeras a los clientes con diferentes formas, colores y monturas. Allá, en cambio, no importa la estética, el único que quieren es ver.