El Departamento de Territorio y Sostenibilidad, la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC), la Universidad de Cantabria, los ayuntamientos de Montgat, Masnou, Premià de Mar, Vilassar de Mar, Cabrera de Mar y Mataró, así como varios grupos políticos, han constituido este sábado el primer grupo de trabajo conjunto que tiene que acordar las actuaciones necesarias para estabilizar las playas del Bajo Maresme. El objetivo de este grupo será llevar a cabo un análisis del litoral para determinar donde es realmente viable que exista playa y, en segundo lugar, qué acciones serían necesarias para garantizar su pervivencia, qué administración las tendría que materializar y a qué coste.
Se trata, pues, del primer paso para lograr un acuerdo social entre todos los implicados que tendrá que continuar con la investigación del consenso con el Estado, como administración competente.
Las playas del Bajo Maresme sufren, desde hace años, una reducción progresiva de la aportación de sedimentos que, en algunos casos, ha comportado su desaparición en algunos tramos. Esta regresión se produce, según los estudios realizados hasta ahora, por el efecto acumulativo de varios factores como por ejemplo el incremento de las zonas urbanizadas; la obtención de áridos a los cauces y las diversas protecciones hidráulicas en ríos y rieras; el efecto rebote del oleaje cuando choca contra los rompeolas de protección de las vías del ferrocarril o contra los paseos marítimos; o el clima mediterráneo, de tipo torrencial, que implica una gran variabilidad en las aportaciones de sedimentos.
Más de 8 millones de metros cúbicos de arena
Para revertir la regresión de las playas que provoca la acumulación de todas estas causas, desde 1964 el Estado ha abocado más de 8 millones de metros cúbicos de arena, con el objetivo de recuperar la línea de costa, y se han trasvasado más de 600.000 metros cúbicos de arena a los puertos. A pesar de estos esfuerzos, en algunos tramos de costa continúa la desaparición de la playa.
Se trata, pues, del primer paso para lograr un acuerdo social entre todos los implicados que tendrá que continuar con la investigación del consenso con el Estado, como administración competente.
Las playas del Bajo Maresme sufren, desde hace años, una reducción progresiva de la aportación de sedimentos que, en algunos casos, ha comportado su desaparición en algunos tramos. Esta regresión se produce, según los estudios realizados hasta ahora, por el efecto acumulativo de varios factores como por ejemplo el incremento de las zonas urbanizadas; la obtención de áridos a los cauces y las diversas protecciones hidráulicas en ríos y rieras; el efecto rebote del oleaje cuando choca contra los rompeolas de protección de las vías del ferrocarril o contra los paseos marítimos; o el clima mediterráneo, de tipo torrencial, que implica una gran variabilidad en las aportaciones de sedimentos.
Más de 8 millones de metros cúbicos de arena
Para revertir la regresión de las playas que provoca la acumulación de todas estas causas, desde 1964 el Estado ha abocado más de 8 millones de metros cúbicos de arena, con el objetivo de recuperar la línea de costa, y se han trasvasado más de 600.000 metros cúbicos de arena a los puertos. A pesar de estos esfuerzos, en algunos tramos de costa continúa la desaparición de la playa.