Lunes por la mañana Manuel Mas anunció que el día 30 haría pública su renúnica. Se acaban 21 años de gestión en qué él ha marcado la personalidad de la ciudad.
Sí. Yo diría que desde un punto de vista ciudadano, Mataró ha hecho un cambio impresionante. Es una de aquellas cosas que no hay que explicar; sólo hay que verlo. Son de aquellas gestiones que dejan una huella importante. Yo estoy muy contento, desde un punto de vista personal, porque ha sido la profundització y la materialización de muchas cosas que él y yo habíamos hablado los primeros cuatro años después de la reanudación democrática y por las cuales hacía falta mucho tiempo. El que hablamos él lo cogió con un empujón extraordinario, lo actualizó y ha tenido muy claros los objetivos finales de ciudad. Pasará a la historia como uno de los alcaldes que se ha notado, que ha pasado.
Mas ahora es diputado pero seguramente la situación de los alcaldes históricos como él no se ha resuelto bastante bien: han sido tantos años dedicados en su ciudad que han ido perdiendo el contacto con la iniciativa privada...
Yo diría que no es un tema sólo de los alcaldes sino un tema general de muchos políticos; su dedicación profunda a la actividad política hace a veces difícil el momento en que esta actividad se acaba por voluntad o por otras circunstancias. Este es un problema que las democracias tienen que resolver. A veces hay una perllongació excesiva de los mandatos de los alcaldes... en Francia hay alcaldes que hace cuarenta años que lo son. Esta situación tiene aspectos muy buenos y otros de muy malos.
Con motivo del veinte-y-quinto aniversario debe de ser bueno ver si los ayuntamientos han evolucionado al mismo ritmo que las ciudades.
Yo creo que esto depende de cada caso y que es difícil hacer una valoración general. Los que viajamos por el país y por el estado notamos que en los últimos veinte años se han notado unas transformaciones impresionantes que comparadas con el que eran estas ciudades en 60 0 70 no se asemejan de nada.
De la época del 79 qué es el recuerdo más vive que conserva?
Probablemente el momento de la constitución del nuevo Ayuntamiento. Era la apertura de una esperanza, de una ilusión, que después se fue consolidando. Tiene gracia que hacemos el acto de los 25 años de los ayuntamientos [la entrevista se hizo lunes] porque a nivel de estado estamos en una situación similar, no de tanto cambio ni tanta transición, pero que es paralela. Y espero que dé lugar a una nueva etapa de ilusión.
En la primera lista del PSC, el 1979, Manuel Mas iba de número siete. Por qué se convirtió en alcalde?
Iba de número 7 por decisión suya, porque él era la cabeza del partido en Mataró. Y de hecho fue él quien me vino a buscar por si yo quería ir delante de la lista; me lo vino a ofrecer como primer secretario del PSC. En realidad, en el Ayuntamiento, durante los años que yo estuve, aunque fuera de número siete, en Mas era mi número dos. Y por lo tanto era el alcalde lógico en el momento en qué yo me fui.
Sí. Yo diría que desde un punto de vista ciudadano, Mataró ha hecho un cambio impresionante. Es una de aquellas cosas que no hay que explicar; sólo hay que verlo. Son de aquellas gestiones que dejan una huella importante. Yo estoy muy contento, desde un punto de vista personal, porque ha sido la profundització y la materialización de muchas cosas que él y yo habíamos hablado los primeros cuatro años después de la reanudación democrática y por las cuales hacía falta mucho tiempo. El que hablamos él lo cogió con un empujón extraordinario, lo actualizó y ha tenido muy claros los objetivos finales de ciudad. Pasará a la historia como uno de los alcaldes que se ha notado, que ha pasado.
Mas ahora es diputado pero seguramente la situación de los alcaldes históricos como él no se ha resuelto bastante bien: han sido tantos años dedicados en su ciudad que han ido perdiendo el contacto con la iniciativa privada...
Yo diría que no es un tema sólo de los alcaldes sino un tema general de muchos políticos; su dedicación profunda a la actividad política hace a veces difícil el momento en que esta actividad se acaba por voluntad o por otras circunstancias. Este es un problema que las democracias tienen que resolver. A veces hay una perllongació excesiva de los mandatos de los alcaldes... en Francia hay alcaldes que hace cuarenta años que lo son. Esta situación tiene aspectos muy buenos y otros de muy malos.
Con motivo del veinte-y-quinto aniversario debe de ser bueno ver si los ayuntamientos han evolucionado al mismo ritmo que las ciudades.
Yo creo que esto depende de cada caso y que es difícil hacer una valoración general. Los que viajamos por el país y por el estado notamos que en los últimos veinte años se han notado unas transformaciones impresionantes que comparadas con el que eran estas ciudades en 60 0 70 no se asemejan de nada.
De la época del 79 qué es el recuerdo más vive que conserva?
Probablemente el momento de la constitución del nuevo Ayuntamiento. Era la apertura de una esperanza, de una ilusión, que después se fue consolidando. Tiene gracia que hacemos el acto de los 25 años de los ayuntamientos [la entrevista se hizo lunes] porque a nivel de estado estamos en una situación similar, no de tanto cambio ni tanta transición, pero que es paralela. Y espero que dé lugar a una nueva etapa de ilusión.
En la primera lista del PSC, el 1979, Manuel Mas iba de número siete. Por qué se convirtió en alcalde?
Iba de número 7 por decisión suya, porque él era la cabeza del partido en Mataró. Y de hecho fue él quien me vino a buscar por si yo quería ir delante de la lista; me lo vino a ofrecer como primer secretario del PSC. En realidad, en el Ayuntamiento, durante los años que yo estuve, aunque fuera de número siete, en Mas era mi número dos. Y por lo tanto era el alcalde lógico en el momento en qué yo me fui.