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Alumnos del Corazón de Maria, diciendo adeu a l´escuela hasta el curso que vé

T. Rodon/J. Vives

L’hora de los adioses

Los niños viven con una mezcla de alegría y tristessa el último día de clase, mientras los padres buscan alternativas para ocuparlos durante el verano

Pilar Vázquez mira en el patio de Valldemia y una lágrima le cae de los ojos. Hoy jueves, día 22, es el último día de escuela y no volverá a ver sus amigos hasta después de las vacaciones de verano. “Este curso me lo he pasado muy bien pero ya tenía ganas de hacer vacaciones”, explica esta estudiante de primaria. Cómo ella, muchos niños y niñas han cantado hoy la hora de los adioses y han despedido al curso hasta septiembre. La jornada, llena de emociones, ha tenido a muchas escuelas un carácter lúdico, con juegos, teatro, canciones y baile.

Este ha sido el caso de las Escuelas Pías Santas Anna, que ha hecho bailar y saltar a todos los alumnos. “Ha sido un día muy divertido; no tenía ganas que se acabara”, dice Roger Benítez, de siete años. Al CEIP Angeleta Ferrer, los niños también a dedicado el último día de clase al ocio: “hoy hemos visto la película Madagascar y después hemos salido al patio. Los grandes han hecho un baile y han cantado, hemos hecho la hora de los adeus y después hemos ido a clase a recoger los trabajos”, relata Enric Puigvert. Este alumno que hoy ha acabado el curso de segundo de primaria asegura que le hacía ilusión plegar. En cambio, para Anna Maria Vila, que ha acabado cuarto, hoy ha sido un día triste porque, según explica ella misma “hoy me voy de la escuela”.

Para los maestros, el último día de clase también se vive como una jornada especial. “Lo vives con una mezcla de alegría y tristessa”, explica Laia Cereza, maestro de P3 del CEIP Camino del Medio. Según Cereza, el último día del curso los menuts “están esverats, y aunque son muy pequeños y muy bien no saben que son las vacaciones, están muy emocionados”. En el caso de Laia, además, el final de curso es más emotivo puesto que, tal y cómo explica ella misma, “yo zoco maestra sustituta y puede ser que a los niños que he tenido ya no los vuelva a ver más”. Aún así, el último día de clase ha sido bastante animado: “hemos hecho juegos durante toda la mañana y al final hemos echado una traca de cohetes, explica.

También en las escuelas cuna el jueves fue un día de celebración. Muchos centros sacaron las pequeñas mesas en el patio para hacer una merienda con los padres. "El curso se acaba demasiado pronto", comenta Anna, una madre de Las Figueretes. El casal de verano esta escuela del centro no empieza hasta el jueves 29 de junio. "Sort que estoy de baja maternal, sino ya me diréis como me lo haría", añade. Actividades de verano
A pesar de las emociones de este último día de curso, para muchos niños empieza ahora un prometedor periodo lleno de actividades. Los esparcimientos y los casales de verano son la mejor solución para los padres y madres que se encuentran de repente con los hijos aburridos a casa. Así, por ejemplo, Enric ya está apuntado al casal del Centre Natación Mataró, mientras que Anna Maria irá a un casal de verano en Calella, donde vive su padre.

El caso de Mercè Manero, que es madre de un niño de cinco años, no es lo más habitual, puesto que en no trabajar se puede ocupar de su hijo. Aún así, reconoce que para el menuts tener tantas vacaciones es un problema "porque es demasiado tiempo sin hacer nada”. En Roger, por su parte, hará un cursillo de pintura “y después estará con nosotros”, según explica su abuelo, Gabriel Fors.

Los abuelos son, el muchos casos, un valioso recurso para los padres y madres que trabajan y no pueden hacerse cargo de sus hijos durante las vacaciones. “Los abuelos arreglamos la situación un poco, a pesar de que algunos todavía tenemos edad de trabajar. Pero cómo que ya sabemos que esto pasa cada año, de una manera u otro nos acabamos organizando”, explica la abuela de Enric, Rosa Maria Foradada.

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