Estén en la calle, a la terraza o al comedor de casa, las cenas de San Juan acostumbran a tener un final dulce. Las cocas son el postre indiscutible de la verbena y los pasteleros afirman que la fruta y los llardons continúan siendo los ingredientes que más gustan a los mataronins. «También en estiércol de naranja y chocolate pero la gente prefiere las cocas de siempre, y las de crema, que también tienen mucha salida», valora Rosa Maria Uñó, de la pastelería Uñó. Este año, los precios oscilarán entre los 15 y los 25 euros el kilo.
Cada vez los consumidores deciden encargar las cocas antes para no quedarse sin. «Es importante que encarguen pronto porque así nosotros nos organizamos el trabajo y el cliente puede elegir la coca que más le guste», comenta Antònia Muñoz, de pastelería Sacher.
Una comida compartida
Según explican los profesionales, los ciudadanos tienden a salir cada vez más por la verbena. «La gente queda para cenar en casa de los amigos y cada cual trae algo diferente para comer», apunta Muñoz. Pero muchos de los platos que se sirven esta noche son preparados cómo dice la propietaria de Sacher: «Nos encargan muchos canapés, pizzas y piezas de hoja frías para hacer cenas dinámicas y al aire libre». Sea como fuere, parece que la verbena tendrá coca por años. «Cada vez vendemos más, todo el mundo quiere hacer un buen cenar esta noche y la coca no puede faltar», dice Yolanda Ramon, propietaria de la pastelería Díaz.
Cada vez los consumidores deciden encargar las cocas antes para no quedarse sin. «Es importante que encarguen pronto porque así nosotros nos organizamos el trabajo y el cliente puede elegir la coca que más le guste», comenta Antònia Muñoz, de pastelería Sacher.
Una comida compartida
Según explican los profesionales, los ciudadanos tienden a salir cada vez más por la verbena. «La gente queda para cenar en casa de los amigos y cada cual trae algo diferente para comer», apunta Muñoz. Pero muchos de los platos que se sirven esta noche son preparados cómo dice la propietaria de Sacher: «Nos encargan muchos canapés, pizzas y piezas de hoja frías para hacer cenas dinámicas y al aire libre». Sea como fuere, parece que la verbena tendrá coca por años. «Cada vez vendemos más, todo el mundo quiere hacer un buen cenar esta noche y la coca no puede faltar», dice Yolanda Ramon, propietaria de la pastelería Díaz.