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Alba Salazar con su pareja en Doha, Qatar

Vern Bueno Casas

Una mataronina en Qatar bajo la sombra de los misiles: “Vemos las explosiones desde la ventana"

Alba Salazar, ingeniera de Mataró instalada en Doha, relata cómo convive con las explosiones de misiles interceptados en plena escalada bélica en el Golfo: “La vida continúa, pero con alertas constantes”

Cuando Alba Salazar decidió irse a Qatar en febrero de 2024, lo hizo para dar un salto profesional en el sector del agua. Dos años después, esta mataronina en Qatar vive una realidad marcada por el conflicto en Oriente Próximo, con misiles interceptados sobre el cielo de Doha y una tensión creciente en toda la región del Golfo.

Ingeniera especializada en depuración y desalinización, actualmente es jefa de operaciones de una planta que suministra agua a la ciudad. “No me lo pensé mucho, era una oportunidad muy grande”, explica sobre su traslado. Hoy, sin embargo, su testimonio toma otra dimensión: la de vivir en un país cercano al epicentro de la escalada entre Israel, Estados Unidos e Irán.

Qatar, en alerta por la tensión con Irán

La actual situación geopolítica ha puesto a los países del Golfo en tensión. Aunque Qatar no es un frente directo del conflicto, su proximidad con Irán y su rol en el complejo ecosistema político de la zona hace que sea un territorio sensible ante posibles represalias. En las últimas semanas, el país ha activado sistemas de defensa para interceptar misiles lanzados por Irán, en respuesta a la escalada militar en la región. “Ya lo vivimos hace meses, pero ahora se ha intensificado”, explica Salazar. “Es muy triste, pero nos hemos acostumbrado un poco”.

Vista de Doha, capital de Qatar. Foto: Archivo

Explosiones visibles desde casa

El relato de la mataronina es impactante. “Vemos los misiles explotar desde la ventana o desde el trabajo. Las explosiones son muy fuertes y hacen temblar los edificios”, asegura. Según explica, estos episodios se repiten “una o dos veces al día”.

A pesar de ello, destaca la eficiencia de los sistemas de seguridad: “Han interceptado todos los misiles y hasta ahora no ha pasado nada grave cerca de nosotros”. Además, el gobierno catarí envía alertas directas a los móviles de la población: “Nos dicen cuándo tenemos que quedarnos en casa y cuándo el peligro ha pasado”.

Salazar y su pareja en Qatar

Una vida con normalidad pero con restricciones puntuales

Antes del estallido del conflicto, la vida en Qatar era “totalmente normal” para la comunidad expatriada. “Los extranjeros hacemos vida muy similar a España”, explica, desmontando algunos tópicos. Hay ocio, deporte, restauración e incluso consumo de alcohol en espacios autorizados.

Con la crisis militar, sin embargo, ha habido ajustes. Durante las primeras semanas, muchas empresas optaron por el teletrabajo para minimizar riesgos. “Ahora ya hemos vuelto bastante a la normalidad”, dice. En su caso, trabaja en una infraestructura crítica en Qatar, como es el suministro de agua, hecho que mantiene la actividad en marcha a pesar de la compleja situación que vive el Estado.

Una visita de las madres de la pareja

La comunidad española en Qatar, un apoyo clave

Uno de los elementos que aporta más tranquilidad es la presencia de una amplia comunidad española en Qatar. “Somos muchos y estamos en contacto constante”, explica. Grupos de WhatsApp con decenas de familias sirven para compartir información y apoyo. También destaca la labor de la embajada española, que ha facilitado información y vuelos de evacuación. “Algunos se han marchado temporalmente, sobre todo familias con niños, pero la mayoría nos hemos quedado”, afirma.

Convivir con la guerra: entre la calma y la tensión

A pesar de la sensación de seguridad, la carga emocional está ahí. “Impresiona mucho ver explosiones cada día”, reconoce. Ella intenta relativizarlo, pero admite que no todo el mundo lo lleva igual: “Hay gente que tiene mucha ansiedad, sobre todo con hijos”. A pesar de todo, el mensaje es claro: prudencia, pero sin pánico. “Nos sentimos seguros e informados, y queremos continuar con nuestra vida aquí”, explica.

Desde Qatar, esta mataronina en zona de conflicto vive con la mirada puesta en el cielo y con la esperanza de que la situación se desescale. “Lo que queremos es que la guerra se acabe y poder vivir tranquilos”, concluye.