Carregant...
Carles Maicas 2017

Cugat Comas

Muere Carles Maicas, figura clave del teatro independiente catalán

El actor, director y dramaturgo mataroní es la persona que revolucionó y modernizó la escena local: fundador del Festival Grec, el Grup Xaloc y del Aula de Teatre de Mataró

La cultura mataronina está de luto, el teatro catalán ha perdido a uno de sus grandes referentes independientes. Esta madrugada, a los 90 años, ha muerto Carles Maicas i Vallès, una pieza clave para entender la evolución teatral de las últimas décadas, especialmente a partir del final del franquismo y el inicio de la etapa actual. La importancia de la labor de Maicas es imposible de resumir. Fundador del Grec en Barcelona y del Aula de Teatre en Mataró, artífice de la “revolución teatral” de la capital del Maresme con el Grup Xaloc y todo lo que ello supuso, mente brillante y siempre arriesgada y un coleccionista empedernido de archivos y documentación de todas estas décadas. 

Su figura ha quedado ligada al denominado “teatre independent”, que hay que reivindicar como teatro en mayúsculas. Su muerte llega ocho años después de la de su hijo, el director teatral Moisès Maicas, en 2017. Un golpe muy duro que marcó los últimos años de la vida de Maicas.

Carles Maicas creyó siempre en el teatro como espacio de libertad, especialmente en los años oscuros de la dictadura, cuando desde Mataró participó en la lucha cultural contra el franquismo. Innovador, formador, agitador y estudioso, abrió puertas y ventanas para que entrara aire fresco y para que el teatro local se convirtiera en un verdadero motor cultural.

Una vida de teatro

Carles Maicas i Vallès es una figura a la que Mataró haría bien en enarbolar, reconocer y homenajear como es debido. Nacido en 1935, hijo de una familia valenciana, Maicas se enamoró del teatro muy pronto y con una ascendencia clara. La huella temprana de Esteve Albert y del maestro de catalán Jesús Illa lo encaminaron hacia las letras y la declamación; subió por primera vez a un escenario en 1952 y en 1957 entró en la que sería su casa, la Sala Cabanyes. Maicas es clave en la historia de la gran entidad cultural de la capital del Maresme.

Se forma en Barcelona, en los Estudis Nous, y allí se empapa de los aires de un nuevo teatro contemporáneo junto a grandes nombres del teatre català y bajo la influencia de Maria Aurèlia Capmany. Queda totalmente seducido por la obra y las maneras de Bertolt Brecht y toma una determinación clave: lo que está viendo y viviendo en Barcelona se tiene que poder aplicar en Mataró. Es aquí cuando Maicas emprende una modernización radical de la escena local, programando autores y obras que solo se veían en la capital. Para hacerlo se lanza a la aventura, rompe con la Sala y funda en 1969 el Grup de Teatre del Casal, Xaloc, que se convertiría en una piedra angular del teatre independent.  Al frente del Xaloc, Maicas lleva el teatro mataroní más allá con diversos montajes de impacto —como Cues, ales i banyes, Balades del clam i la fam o Massa temps sense piano—, atrayendo compañías de vanguardia e impulsando jóvenes talentos como Jordi Bosch o Boris Ruiz. En 1976 alcanzó un hito destacado con la dirección de La Pau (Retorna a Atenes), de Rodolf Sirera, estrenada en la ciudad y programada en el Festival Grec, del cual él mismo fue uno de los fundadores.

Después también crea el grup Colax, desde donde emprendió proyectos de una audacia poco común. Entre ellos, la mítica adaptación de Els negres de Jean Genet con actores africanos de la asociación Jama-Kafo, presentada en el Festival de Sitges en 1985 y convertida en un símbolo de integración y riesgo escénico.

En 1987 funda el Aula de Teatre de Mataró, la escuela municipal de teatro. Otra manera de poder ser pedagógico y compartir el conocimiento y el amor por el teatro con generaciones de alumnos. Cientos de actores y creadores se formaron bajo su mirada. Su hijo, Moisès Maicas, tomaría el relevo.

A lo largo de más de un centenar de montajes, Maicas continuó dirigiendo hasta bien entrada la vejez: desde El cant de la balena abandonada (2002) hasta Els Pastorets (2005) o Auca tràgica i mort del Plem (2013), sobre todo en la Sala Cabanyes. En 2013 publicó sus memorias, El teatre, tota una vida, un relato imprescindible para entender la vida cultural de la posguerra y la transformación del teatre amateur català. 

En su casa de la calle de Sant Joan, Maicas custodió durante años un archivo espectacular de 50.000 documentos y fotografías, un fondo único que testimonia medio siglo de vida escénica.

Su trayectoria fue reconocida con el Premi Especial del Jurat dels Guardons Cultura Mataró (2017) y el Premi Arlequí de la Federació de Grups Amateurs de Teatre de Catalunya (2020), entre otros.

La de Carles ha sido una vida larga, prolífica y plena que este último día de noviembre ha bajado el telón. El teatro catalán y la cultura mataronina son deudores de la labor y de la esperanza de Maicas. Que descanse en paz.


Las noticias más importantes de Mataró y el Maresme, en tu WhatsApp

  • Recibe las noticias destacadas en tu móvil y no te pierdas ninguna novedad.
  • Entra en este enlacehaz clic en seguir y activa la campanita