La Diputació de Barcelona ha iniciado este lunes las obras de mejora de la seguridad vial en el paso de peatones situado en el punto kilométrico 1+010 de la BV-5031, en Mataró, a unos 60 metros de la rotonda que da acceso a la C-32 en sentido Girona.
Se trata de un punto especialmente sensible, ya que el paso conecta dos zonas muy transitadas: por un lado, el polígono de Mata-Rocafonda, que acoge decenas de empresas e industrias; por el otro, la urbanización de Can Quirze, formada por decenas de casas unifamiliares y que también dispone de un centro educativo y una residencia para la gente mayor. Históricamente, este tramo ha sido de difícil acceso a pie, a pesar del volumen de personas que lo cruzan diariamente.
La actuación cuenta con un presupuesto de 48.218,50 euros (IVA incluido) y un plazo de ejecución de dos meses.
Plano de la actuación
Un paso más seguro y visible
Actualmente, el paso de peatones se encuentra justo al inicio de un islote deflector de grandes dimensiones vinculado a la rotonda. Esta ubicación dificulta la visibilidad y no permite disponer de un espacio seguro para los peatones en el centro de la vía.
Con las obras, el paso se desplazará hacia el norte, acercándolo a la rotonda, con el objetivo de:
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Crear un refugio central pavimentado de unos dos metros de ancho, que permitirá cruzar la carretera en dos tiempos.
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Elevar el nuevo paso de peatones, obligando a los vehículos a reducir la velocidad.
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Mejorar la visibilidad entre conductores y peatones, especialmente en sentido hacia Mataró.
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Instalar nuevas bandas transversales de alerta para advertir a los conductores.
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Mejorar la iluminación del nuevo punto de cruce.
Además, se reubicarán las señales verticales, se adaptarán las barreras de seguridad a la nueva posición del paso y se eliminará la señalización horizontal afectada por el traslado.
Cruce más cómodo para los peatones
El proyecto también prevé la creación de vados y zonas de espera para facilitar el cruce, especialmente para personas con movilidad reducida, un aspecto relevante teniendo en cuenta la proximidad de una residencia para la tercera edad y de un centro educativo. En cuanto al itinerario longitudinal de los peatones para llegar al paso, se mantendrá por detrás de las barreras existentes, que serán adaptadas a la nueva configuración.