Como concejal de Buen Gobierno, Buena Gestión y Estrategia de futuro estoy convencido de que gobernar es, sobre todo, asumir responsabilidades. En un momento político marcado por el ruido, la desinformación y los discursos simplistas, defender la buena gestión no es una opción: es una obligación democrática.
La voluntad de este gobierno municipal ha sido, desde el primer momento, la de la mano tendida y el diálogo constante. Con esta actitud, el Ayuntamiento de Mataró aprobó los presupuestos municipales de 2026 antes de terminar el año 2025. Un hecho relevante y poco habitual en un municipio de más de 50.000 habitantes, que sitúa Mataró como un referente en Cataluña en planificación, responsabilidad y rigor en la gestión pública.
Este acuerdo ha sido posible gracias a la implicación y al sentido de ciudad de los grupos municipales de Junts, ERC y la CUP. Más allá de las legítimas diferencias ideológicas, han entendido que aprobar los presupuestos a tiempo es clave para garantizar la estabilidad institucional, el buen funcionamiento de los servicios públicos y la capacidad de respuesta del Ayuntamiento ante las necesidades reales de la ciudadanía.
El presupuesto municipal de 2026 asciende a 175,16 millones de euros, con un incremento del 1,54% respecto a 2025. Si sumamos el conjunto de las empresas y entidades municipales, el presupuesto consolidado alcanza los 209,01 millones de euros. Hablamos de unas cuentas realistas, equilibradas y pensadas para dar respuesta a los retos del presente sin hipotecar el futuro.
Las prioridades están claras: 21,13 millones de euros destinados a la atención y a los servicios a las personas, 21,14 millones a la recogida de residuos y la limpieza viaria, 18,84 millones a seguridad y movilidad y 14,96 millones a enseñanza. Además, se refuerzan las políticas de vivienda, urbanismo y espacio público, con 8,5 millones de euros y un incremento significativo respecto al año anterior. En cuanto a inversiones, el presupuesto consolidado prevé 24,27 millones de euros, con una planificación responsable y una financiación diversificada.
Aprobar los presupuestos antes de que empiece el ejercicio no es solo una cuestión de calendario. Es una decisión política con efectos concretos: permite iniciar el año con normalidad administrativa, da seguridad a los trabajadores municipales, facilita la planificación de proyectos estratégicos y transmite un mensaje claro de seriedad institucional a la ciudadanía y al tejido económico.
La transparencia, sin embargo, también obliga a explicarlo todo. Durante el proceso de elaboración y negociación de los presupuestos, los grupos municipales del Partido Popular y de Vox no presentaron ninguna propuesta ni participaron de manera constructiva en el debate. Esta falta de implicación contrasta con la voluntad de diálogo del gobierno y con el esfuerzo del resto de grupos por alcanzar acuerdos en beneficio de la ciudad.
La ciudadanía tiene derecho a saber quién trabaja con rigor y quién prefiere quedarse al margen. Hacer política municipal no es hacer ruido, sino remangarse, estudiar los números y asumir responsabilidades. Especialmente cuando hablamos de los presupuestos, la herramienta que hace posible que los servicios públicos funcionen.
Ante el populismo y la desinformación, en Mataró seguiremos apostando por el diálogo, la transparencia y la buena gestión. Porque gestionar bien no es solo gobernar mejor: también es defender la democracia local.