Uno de los solares más apetitosos que hay en la ciudad es el del antiguo Iluro, que fue uno de los cines más grande del Estado español hasta que cerró, en 2001. A pesar de que el inmueble, propiedad del empresario mataroní Josep Maria Coll, siguió teniendo varios usos, desde que Hacienda lo dejó para trasladarse a la Ringlera ha quedado del todo vacío. 16 años después sigue igual, esperando una reconversión que no llega.
Un grupo inversor inglés estuvo a punto de convertir en viviendas el edificio del antiguo cine
Todo él estuvo a punto de transformarse de la mano de un grupo inversor británico, que quería comprar el edificio a su propietario actual para convertirlo en viviendas sin derruirlo ni construir de nuevo, sino manteniendo la estructura actual, con una gran superficie comercial a la planta baja que pudiera acoger, por ejemplo, un hipermercado. Después de mantener fuerza conversas con el Ayuntamiento, pero, el proyecto no fructificó, debido a varias complicaciones urbanísticas que los obligaba a perder metros de edificabilidad.
Un "muerto" pendiente de revivir
"Es un muerto que tenemos allá", reconoce la regidora de Urbanismo, Núria Calpe. Aún así, Calpe confía que llegarán nuevos agentes interesados en este solar e inmueble puesto que, según explica, el sector de Ronda Barceló se está, por fin, activando. Y esta isla mataronina es demasiada atractiva como para dejarla sin uso.