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Sílvia Ruiz

Recuperando las tradiciones del arte del vidrio

David Gibernau, cristalero artesano y copropietario de Todo Vidrio Gibernau

A pesar de que iba por informático, David Gibernau ha desarrollado toda su vida profesional alrededor del vidrio. Con sólo 16 años fue a trabajar con su padre y uno de sus socios como aprendiz poniendo vidrios a las casas, hasta que, hacia el año 1983, decidió plegar e ir por su cuenta. Fue entonces cuando su padre y él abrieron el local Todo Vidrio Gibernau en Mataró, un negocio familiar que fue creciente y dónde también entró su madre y su hermana. "Hasta no hace mucho teníamos uno de los hornos más grandes que existen en la zona y que pueden fundir vidrio", asegura Gibernau.

El que empezó siendo un pequeño negocio familiar se ha acabado convirtiendo, en base de experiencia y tiempo, en un punto de referencia en el sector desde donde se han hecho grandes trabajos y col•laboracions a nivel tanto nacional como internacional. El cristalero mataroní está muy involucrado en el mundo de la artesanía, siendo el vicepresidente de la Asociación Catalana de las Artes del Vidrio y secretario de la Federación de Asociaciones de Artesanos de Oficio de Cataluña. Además, en 2011 fue reconocido con el diploma de Maestro Artesano, otorgado por la Generalitat, por su trayectoria en el sector.

En que te especializaste?
El que nos propusimos como empresa fue recuperar técnicas antiguas del trabajo del vidrio. Cosas que los otros estaban dejando de hacer porque el que interesaba era colocar metros y ganar dinero. Nosotros queremos hacer las cosas muy hechas y enfocarlo de otro modo: recuperar tradiciones y cosas que se han perdido.

Tienes una larga experiencia en el sector...
He pasado a ser una de las personas en España que más experiencia tiene fundiendo vidrios en gran formato. Esto me ha traído a hacer, por ejemplo, el único retablo de vidrio que hay en España y posiblemente en Europa, El Cristo del Fluvià. También a asesorar otras empresas y a hacer obras tan singulares como la universidad de Princeton (EE.UU.) o un hotel impresionante en la China.

Qué es el que hacéis a Todo Vidrio Gibernau?
Hagamos muchas cosas, el que sea. Desde cosas pequeñas como un cenicero, un espejo por el comedor o un vidrio de la mesita, hasta otros encargos más grandes. Nunca decimos que no, es una de las políticas de la empresa. Todo se puede hacer y ya buscaremos la manera y, si no, buscamos col•laboradors con los cuales poderlo hacer.

Qué os diferencia de los otros?
En el oficio de cristalero las cosas se han mecanizado mucho con máquinas que hacen cien piezas en un momento y todas iguales. Nosotros, en cambio, intentamos personalizar y ofrecemos a la gente cosas que los otros no hacen. No nos limitamos al que puede ofrecer un cristalero normal. Por ejemplo, fuimos de los primeros en España al hacer lavabos o peldaños de vidrio. 

Cuál es el secreto?
Tengo una facilidad para encontrar soluciones en problemas que se me presentan al trabajo y en esta facilidad baso mi profesionalidad. Cómo que me piden cosas que los otros no hacen, esto me obliga a tener que averiguar como puedo hacer aquello. Siempre es una invención, es juntar un cúmulo de conocimientos para conseguir algo.

Cómo está el sector del vidrio actualmente?
La parte que se ha resentido más de la crisis precisamente es la nuestra. La construcción ha caído una barbaridad, nuestro trabajo ha bajado mucho y es sobre todo la parte artesana la que todavía no ha acabado de remontar. La parte de decoración se ha reducido muchísimo y todavía no se ha llegado a la recuperación económica que permite a la gente ponerle este punto de valor añadido a las cosas.


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