Estos días de fiestas se reúnen las familias alrededor de la mesa para celebrar la fiesta de la Navidad cristiana. Se reencuentran diferentes generaciones más allá de la familia nuclear del día a día. A pesar de algunos momentos de la sobremesa hayan sido reemplazados por seriales a medida a la televisión, o los más jóvenes abandonan este espacio el más bien posible para ir a otros también hechos a medida; todavía hay momentos compartidos de cantos, de risas, de chistes y de explicar algún breve cuento...y a la que a menudo se añaden vecinos y amigos.
Estos momentos también están cambiado: se están estandaritzant las canciones y los villancicos más famosos, las más comerciales; o ponerse disfraces otras tradiciones del mundo... pero de vez en cuando algún miembro de más edad recuerda con su experiencia vital que hay una gran tradición oral de cantos, de fábulas, de historias del campo que durante muchos años se han recordado y cantado por estas fiestas. Si se anima canta alguna y demuestra el rico legado.
Esta tradición oral está basada en las vivencias, en la transmisión consuetudinaria de padres a hijos, en el mundo del sentido común, y que a menudo tienen un mensaje claro, conciso, y algún golpe, incluso, con una moralidad contundente y cruel para ser más comprensible.
En el caso de los Villancicos y los Villancicos del campo de Andalucía y Extremadura -que también han aterrizado en Cataluña se pueden encontrar diferentes versiones de una misma canción, como es el caso del Caga Tío o el milagro del tardo, dependiendo incluso del pueblo de origen. O también se puede comprobar el barreig de la tradición cristiana con temas apòcrifs de las estaciones del año, de la fuga en Egipto, del mal y el bien, de los asesinatos de Herodes... Un repertorio muy diverso y plural que ha conformado una gran bagaje cultural y tradición musical.
Curioso que en estos tiempos que algunos denominan de la posmodernidad o de la sociedad red, donde hay nuevos medios de comunicación que comparten una característica común que es el exceso de información, esta folk psicology, esta sabiduría popular que se ha ido construyendo durante siglos está siendo olvidada a marchas forzadas.
Estos momentos también están cambiado: se están estandaritzant las canciones y los villancicos más famosos, las más comerciales; o ponerse disfraces otras tradiciones del mundo... pero de vez en cuando algún miembro de más edad recuerda con su experiencia vital que hay una gran tradición oral de cantos, de fábulas, de historias del campo que durante muchos años se han recordado y cantado por estas fiestas. Si se anima canta alguna y demuestra el rico legado.
Esta tradición oral está basada en las vivencias, en la transmisión consuetudinaria de padres a hijos, en el mundo del sentido común, y que a menudo tienen un mensaje claro, conciso, y algún golpe, incluso, con una moralidad contundente y cruel para ser más comprensible.
En el caso de los Villancicos y los Villancicos del campo de Andalucía y Extremadura -que también han aterrizado en Cataluña se pueden encontrar diferentes versiones de una misma canción, como es el caso del Caga Tío o el milagro del tardo, dependiendo incluso del pueblo de origen. O también se puede comprobar el barreig de la tradición cristiana con temas apòcrifs de las estaciones del año, de la fuga en Egipto, del mal y el bien, de los asesinatos de Herodes... Un repertorio muy diverso y plural que ha conformado una gran bagaje cultural y tradición musical.
Curioso que en estos tiempos que algunos denominan de la posmodernidad o de la sociedad red, donde hay nuevos medios de comunicación que comparten una característica común que es el exceso de información, esta folk psicology, esta sabiduría popular que se ha ido construyendo durante siglos está siendo olvidada a marchas forzadas.