La posibilidad que la gasolina vuelva a rozar los dos euros por litro ya no es una hipótesis remota. El estallido del conflicto con Irán y la tensión creciente en el estrecho de Ormuz han activado todas las alarmas del sector energético. Ante este escenario, algunos expertos recurren a la teoría del 'cisne negro' para describir lo que podría estar a punto de pasar.
El concepto, popularizado por el pensador libanés Nassim Taleb, define aquellos acontecimientos imprevisibles, inesperados y de impacto extremo que alteran completamente el orden establecido. La metáfora proviene de una antigua creencia europea según la cual todos los cisnes eran blancos, hasta que en el siglo XVII una expedición neerlandesa descubrió cisnes negros en Australia, cambiando para siempre esta certeza. Aquello que parecía imposible se convirtió en realidad.
Según Nacho Rabadán, director general de la Confederación Española de Empresarios de Estaciones de Servicio (CEEES), el cierre efectivo del estrecho de Ormuz sería un auténtico 'cisne negro' para el mercado energético. “Siempre que hay problemas en Oriente Medio se habla de un posible bloqueo de Ormuz y el precio del petróleo sube. Pero si realmente se cerrara, la reacción sería inmediata y violenta”, advierte.
El estrecho de Ormuz
El estrecho de Ormuz es uno de los puntos más sensibles del planeta en materia energética. Situado entre el Golfo Pérsico y el Golfo de Omán, es un paso estratégico para el transporte de crudo procedente de países como Arabia Saudita, los Emiratos Árabes Unidos, Kuwait o el mismo Irán. Con solo entre 60 y 100 kilómetros de ancho en su tramo más estrecho, cualquier interrupción del tráfico marítimo tiene consecuencias globales inmediatas.
Después de los ataques de Estados Unidos e Israel contra objetivos iraníes y la respuesta de Teherán, el tráfico marítimo ha quedado gravemente afectado. Cientos de barcos, incluidos decenas de superpetroleros, han quedado atrapados en un atasco sin precedentes. El mercado de futuros del petróleo ha reaccionado con rapidez y el precio del barril ya se ha disparado hasta los 73 euros, después de haber estado hace pocos días alrededor de los 65 dólares.
Si el conflicto se alarga y el bloqueo se consolida, los analistas no descartan un escenario similar al de la primavera de 2022, a raíz de la invasión rusa de Ucrania. Entonces, la gasolina superó los 2,15 euros por litro y el diésel llegó a los 2,10 euros. A pesar de las subvenciones de 20 céntimos por litro impulsadas por los gobiernos europeos, el impacto sobre las economías domésticas fue notable.
Cadena sobre toda la economía
Ahora, el temor no se centra únicamente en el precio del combustible. Un encarecimiento sostenido del petróleo tiene un efecto en cadena sobre toda la economía, ya que encarece el transporte de mercancías y, en consecuencia, los productos finales. Además, si los barcos tienen que bordear la costa africana para evitar la zona de conflicto, el tiempo de viaje entre Asia y Europa podría alargarse más de diez días, incrementando aún más los costes logísticos.
El sector se prepara para el peor escenario. Si el 'cisne negro' se materializa, la gasolina a dos euros podría dejar de ser una amenaza para convertirse, nuevamente, en una realidad cotidiana.
Fuente: www.xataka.com/movilidad
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