Los Mossos d’Esquadra han desmantelado un búnker cannábico camuflado como garaje en una casa a cuatro vientos de Alella (Maresme) y han detenido a cinco personas —cuatro hombres y una mujer— por presuntos delitos contra la salud pública y defraudación de fluido eléctrico. En el operativo, llevado a cabo el 19 de febrero, los agentes intervinieron 1.800 plantas de marihuana y numerosa maquinaria vinculada al cultivo intensivo.
La investigación, liderada por la Unidad de Investigación de la comisaría de Premià de Mar de los Mossos d'Esquadra con la colaboración de la Policía Local de Alella, se inició a raíz de las sospechas de que en esta vivienda se podría estar desarrollando una plantación de marihuana indoor.
Las primeras comprobaciones con la compañía eléctrica confirmaron una conexión irregular a la red. El volumen de consumo detectado reforzaba la hipótesis de un cultivo interior de grandes dimensiones, habitualmente asociado a instalaciones con sistemas de iluminación y climatización funcionando de manera constante.
Durante las tareas de vigilancia, los agentes identificaron a cinco personas que entraban y salían habitualmente del inmueble. Dos de ellos constaban como inquilinos y habían solicitado un permiso de obra para construir un garaje de 50 metros cuadrados en el jardín. La construcción, con aislamiento térmico y acústico y estructura tipo búnker, no disponía de ningún acceso para vehículos, un detalle que hizo sospechar que el uso real del espacio iba mucho más allá de estacionar un coche.
Además, los investigadores detectaron un fuerte olor a marihuana en el exterior de la finca y el funcionamiento continuo de varios aparatos de aire acondicionado, indicios habituales en este tipo de cultivo ilegal de cannabis.
En la entrada y registro del domicilio, los agentes localizaron las 1.800 plantas de marihuana, así como una cuarentena de lámparas, más de una veintena de ventiladores y diversos equipos de aire acondicionado. Todo ello configuraba una infraestructura preparada para la producción continuada, con sistemas pensados para optimizar el crecimiento de las plantas y evitar filtraciones de olor o ruido.
Uno de los detenidos, de 43 años, pasó a disposición del juzgado en funciones de guardia de Mataró, mientras que el resto, de entre 41 y 71 años, quedaron en libertad a la espera de ser citados judicialmente.
El caso evidencia, una vez más, la proliferación de plantaciones de marihuana en el Maresme ocultas en viviendas aparentemente convencionales
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