El mataronés Albert Espigares es, desde el pasado mes de noviembre, el director técnico del primer equipo del Puebla, de la Primera División de México, país en el que vive desde hace casi dieciocho años. Conversamos con él para conocer de primera mano su experiencia al otro lado del Atlántico y repasar estos primeros meses como máximo responsable de un equipo de la élite futbolística mexicana.
¿Quién es Albert Espigares?
Soy un mataronés de cuarenta y siete años que se fue al extranjero por unos meses, buscando un sueño, y ya llevo dieciocho años fuera de casa. Me han dado mucho más de lo que esperaba, me siento muy recompensado después de tantos años de trabajo. Soy un enamorado del fútbol, y como suele pasar, este amor nació en casa, con mi padre y mi abuelo Eusebio. Después, con distintas personas significativas en mi vida, empezando por el primer entrenador que tuve, Juan Sánchez.
¿Cuál ha sido tu trayectoria hasta llegar a ser director técnico del primer equipo del Puebla mexicano?
En Mataró, de muy joven, empecé a pensar que quería entrenar cuando estaba en mi escuela, el Turó. Allí empezó todo, de forma bastante imprevista e ilusionante. Después de algunos años allí entrenando niños, pasé siete años maravillosos en los Maristas de Valldemia, siguiendo la misma filosofía que en el Turó: compartir los entrenamientos con los jóvenes siendo uno más del grupo, divirtiéndonos y creciendo todos juntos. Allí formamos un muy buen equipo de trabajo, con profesionales increíbles como por ejemplo Pep Folqué, que después fue el coordinador del club. En nuestra ciudad estos son mis orígenes: Turó y Valldemia. Estuve bastantes años entrenando como hobby, porque era todavía muy joven. La cuestión es que me gustaba cada vez más, sentía que los jugadores aprendían algo... Lo que tenía claro es que ellos se divertían y yo con ellos, y además, no sé si de forma casual, jugaban muy bien al fútbol, así que yo aprendía de ellos mucho más que a la inversa.
Empecé a formarme seriamente, haciendo los cursos de la Federación Española (RFEF). A nivel profesional, trabajé primero en las categorías inferiores del RCD Espanyol, hasta que en 2008 tuve la oportunidad de irme a México, concretamente al Monterrey, donde obtuve el título nacional de director técnico. Esa fue mi primera experiencia en el extranjero y enseguida vi que tardaría en volver a casa. Dos años después, en 2010, llegué al Santos Laguna, donde ejercí diversas responsabilidades en los siete años que estuve en el club. Luego me contactaron del Atlas de Guadalajara para ejercer como director de cantera durante seis años y medio. En 2024 me llamaron del Puebla para ofrecerme el cargo de director de la cantera (“fuerzas básicas”, como lo llaman allí), pero el pasado mes de noviembre pasé a ser el director técnico del primer equipo, en la Primera División mexicana.
¿Qué nos puedes explicar de México?
Desde el primer momento vi que México tenía muchas cosas que enseñarme, tanto como país como a nivel futbolístico. Al principio fue una apuesta difícil, porque llegué solo con una maleta, pero hoy puedo decir que México me ha dado el tesoro más grande que tengo: mi familia. Es verdad que cada día echo de menos a mis padres, hermana y cuñado, a mis sobrinos, a los amigos, en definitiva, a mi gente y mis costumbres. Otros amigos que emigraron como yo me dicen que es más fácil cortar el cordón umbilical, pero yo prefiero sufrirlo a mi manera día a día, sabiendo que los míos están bien en Mataró. Al principio desconoces la cultura y la gente, estás solo y no dejas de ser un desconocido que se está buscando la vida... Pero después de dos años en Ciudad de México entre academias, universidades y también algunos momentos no tan agradables, tuve la suerte de estar en grandes clubs como Santos, Atlas o Puebla, donde estoy actualmente.
¿Cómo surge la posibilidad de convertirte en director técnico del Puebla?
El Puebla en los últimos tiempos no ha tenido los resultados que se esperaban, ni en Primera División ni en el fútbol base. Durante los dos últimos años la reestructuración de la cantera ha sido total y hemos empezado a recoger los primeros frutos, ya que durante el último torneo fuimos uno de los clubs con más jóvenes debutantes y hay que tener en cuenta que hoy en día todos los equipos compiten a buen nivel. Al acabar el último torneo había muchas opciones de entrenadores con mucha más experiencia que yo, pero el club optó por ofrecerme el cargo, una decisión que imagino que no fue fácil. Ahora, el objetivo es seguir haciendo crecer un proyecto basado en la juventud en Primera División, y hay que tener en cuenta que somos el equipo más joven de la máxima categoría.
¿Qué valoración haces de estos primeros meses en esta responsabilidad tan importante?
La valoración es muy positiva, estoy aprendiendo y aplicando mis conocimientos para mejorar individualmente a los jugadores y colectivamente al equipo, sin dejar de lado los valores y trabajando para dejarles algo a cada futbolista, tanto dentro como fuera del campo. La competición en México no es fácil: hay unos seis equipos que podríamos decir que son como el Barça, luego cuatro o cinco que están un peldaño por debajo, y después los demás, que tenemos que trabajar de valentía, compitiendo siempre a buen nivel.
¿Qué tal la relación con los jugadores?
La relación con los jugadores es muy buena, son buenos chicos... Quieren crecer, ser mejores, que se les escuche y se les valore... En definitiva, lo que queremos todos. La dinámica con jugadores de Primera División es diferente por muchos motivos si la comparamos con el fútbol base, pero opino que cuando trabajas con la verdad por delante, aunque a veces esa verdad duela, todo es más fácil, porque la gestión del grupo acaba siendo primordial para hacer crecer al equipo.
¿Y con la afición, qué tal?
Es cierto que en los últimos años la afición del Puebla ha estado un poco distanciada del equipo, pero considero que vamos por el buen camino para conseguir reencontrarnos, ya que son una parte esencial del club y muy importantes para nosotros. No olvidemos que los aficionados sí que son eternos para el club.
¿Qué objetivos te marcas de cara al futuro más inmediato?
Lo más importante considero que es poder ver la mejor versión de cada jugador y del equipo día tras día. Eso es lo que debemos conseguir.
Estás contento en México y se nota que es un país que quieres, pero ¿piensas volver algún día a Mataró?
Siempre tengo la ilusión de poder volver algún día, que mis hijos jueguen con sus primos, vayan a comer a casa de los abuelos, hablen en catalán y puedan compartir todo lo que hemos hecho estos dieciocho años fuera de casa, pero de momento lo veo difícil, cada vez más. Porque además imparto muchas conferencias y cursos, las ofertas de trabajo que nos llegan son de países americanos... Y si a eso le sumamos el gran reto y el compromiso que tengo con el Puebla, es difícil que esto pueda pasar a corto plazo.
¿Algo que quieras añadir?
Os quiero agradecer mucho esta entrevista, porque de una manera u otra me ha acercado por un momento a mi casa. Quiero enviar un saludo a los lectores de Capgròs y a todos los mataronenses.
Las noticias más importantes de Mataró y Maresme, en tu WhatsApp
- Recibe las noticias destacadas en tu móvil y no te pierdas ninguna novedad.
- Entra en este enlace, haz clic en seguir y activa la campanita