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Ò.Fernández

Derrota injusta del Romauto en el último suspiro

Los unionistas pierden en el último minuto ante el Llíria con una funesta actuación arbitral.

Era domingo de Carnestoltes pero nadie se podía pensar que la presa de pelo llegaría de la actuación arbitral. Los discípulos de Margall saltaron a la pista de Palau Josep Mora dispuestos a aplicar al pie de la letra las indicaciones de su técnico para batir el Sedesa Llíria, el cuarto clasificado de la liga EBA. Impedir el juego interior de los valencianos y correr al contratac eran las consignas y, durante la mayor parte del partido, así fue. Dos faltas técnicas en contra del equipo unionista, en el último suspiro, desequilibraron un partido que a la media parte parecía encarrilado.

Los mataronins iniciaron el primer cuarto con mal pie puesto que Jodas Lampropoulos, el pívot griego, se cargó al minuto con dos faltas personales. Margall, que conocía la dureza del juego interior valenciano, apostó para dar minutos en Querol, que aportó contundencia y seriedad dentro de la zona. Si contra el Almàssera el héroe amarillo y morado fue Jiménez con 30 puntos, en esta ocasión brilló con luz propia Marc Blanco "Quitus". La actuación de la aler fue espectacular, puesto que cargó con la responsabilidad anotadora durante todo el partido consiguiendo 32 puntos al final. A pesar de un intervalo en que el Llíria se puso por delante, el Romauto dominó como así reflexava el marcador al final del primer cuarto (23-20).

La salida del base unionista Ventura, al segundo cuarto, supuso una auténtica revolución. El menut capitán protagonizó un inicio de tiempo espectacular y eléctrico, jugando y haciendo jugar a sus compañeros. Los dos triples que materializó, junto con la aportación de Quitus, hicieron que los de Margal se anéssin a la media parte con una renta de 9 puntos (42-33). Durante este cuarto, los del Llíria fueron siempre a remolque, impotentes ante el alto ritmo que imprimía al juego Ventura, y sólo resistían en base de jugadas interiores.

El penúltimo cuarto fue bastante extraño. Extraño porque el partido se va ralentitzar mucho y llegó a parecer que todo estaba dat y bobalicón. Ventura y Blanco dejaron de pulsar el acelerador y el equipo se resintió. Querol luchaba solo bajo el aro porque Lampropoulos no conseguía entrar nunca en juego. Los valencianos lo aprovecharon y, de este modo, cargaron a las dos torres mataronines con cuatro faltas personales. Ventura quedó eliminado al cometer su quinta falta personal. A pesar de todo, las diferencias se mantuvieron y se llegó a finales del periodo con un tranquilitzador 65-52.

El final del encuentro es díficil de explicar. Margall, condicionado por las personales y la eliminación prematura de Ventura, dio minutos a jugadores poco habituales, como Davesa o Cervera, que no supieron jugar a aguantar el resultado. Las pérdidas de pelota fueron constantes y el Llíria, mica a mica, se vio capaz de remontar gracias a una jugada colectiva mucho enrevesada que los árbitros consideraron falta técnica. La decisión desconcentraron a los mataronins, que acusaban una cierta relajación.

Faltaban 5' y el Romauto ganaba por 10 puntos (71-61). La barrera psicológica se agrietó y los mataronins se van esfonsar con el poderòs rebote ofensivo de los visitantes. A 2'21" un triple del valenciano Enzo ponía el 71-68 al marcador que hizo temblar las piernas además de un jugador mataroní. En estos momentos quemaba la pelota y, después de un tiempo muerto, Lampropoulos fue objeto de falta y transformó sus 2 únicos puntos de la tarde. El aler valenciano Adama clavó un triple y una cesta consecutivas (75-74) que ponía la ay al corazón de la afición unionista.

A partir de aquí, las imprecisiones van traïr el partidàs que hasta alhesores había hecho el Romauto y la fortuna hizo que los valencianos lo tinguéssin todo de cara. Se entraba al minuto final con un ajustadíssim 75-74, y la afición hacía hervir el palacio con su griterío. Quitus, impecable hasta entonces, perdió una pelota importantísima y, en jugada posterior, cometió personal. Se temía el peor y axí fue. Moreno empató con el tiro libre y seguidamente Adama ponía el Llíria por delante. En l´última posessió Cervera no pudo tirar y el Llíria se llevó la victoria con un 75-77 del todo injusto. El banquillo del cuarto clasificado estalló de alegría mientras que Margall probaba de consolar a sus hombres después de la derrota.

La impotencia de Margall
Después del partido, el técnico amarillo-morado se encontraba capcot deambulant ante la puerta del vestuario local. Daba vueltas a la increíble derrota de su equipo. "Lo ético sería decir que no ha podido ser. No es lógico que nos pitin dos técnicas y sobre todo que durante todo el partido los árbitros nos han sido matxacant. Se tiene que sapiguer perder estos partidos. No hemos sapigut jugar al final, ni los jugadores ni yo mismo" asumía el técnico.

A pesar de estas palabras, el entrenador del Romauto reconoció el magnífico juego desplegado por sus hombres durante los tres primeros cuartos. "No nos han dejado jugar mejor. Pienso que sí, hemos jugado bien los tres primeros cuartos pero después no hemos sapigut jugar" comentó.

En cuanto al Llíria, al final del partido no se lo podían creer. El entrenador de los valencianos, Paco Martínez, admitió que al inicio del partido se habían visto sorprendidos por el juego mataroní y que que no supieron pararlo. "Nos han sorprendido muy sobre todo en el tiro exterior los dos primeros cuartos. Nunca hemos perdido la confianza en nosotros mismos y al final hemos sido más acertados. Los ha temblado la mano y hemos impuesto nuestro rebote. No ha sido nada fácil" dijo. Los valencianos estuvieron ausentes durante algunos tramos del partido: "veníamos con un planteamiento diferente. No sabíamos que tinguéssin tan buenos tiradores". Al final, Martínez se deshacía en elogios por Quitus y Ventura, autores de 32 y 15 puntos, respectivamente.

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