Bastante lo sabemos que a los partidos de la piscina municipal setiene que ir con un buen termo de til·la o de valeriana para poder soportar las angustias de unos partidos de una espectacularidad y emoción difíciles de superar. Ya son unos cuántos los vividos y sufridos a ritmo de infarto. Las pulsaciones se aceleran desbocades y el público entregado a nuestros jugadores vibra hasta el paroxismo cuando goles, exclusiones y decisiones arbitrales se suceden a ritmo de vértigo. Al fin, cuando se ha logrado la victoria, todas las emociones vividas se condensan en ovaciones cerradas a unos jugadores que, cofois, saludan a una afición fiel, muy fiel.
El partido de este sábado estuvo aliñado en cantidad suficiente del que avanzamos arriba. El inicio del CN Mataró Quadis fue fortíssim y en unos escasos cuatro minutos conseguía un parcial de 4-1 con dos golassos del eterno Florin Bonca. La cosa pintaba bien.
Pero el equipo de Zaragoza se rehizo y con un parcial de 2-4 al segundo cuarto igualaba el partido. A partir de entonces, las diferencias en el marcador fueron mínimas, la alegría de nuestros goles se helaba de sudor frío cada vez que los visitantes empataban. Para añadir más pimienta a la herida, faltando un minuto para acabar el tercer cuarto, el árbitro del encuentro mostraba la segunda tarjeta amarilla al entrenador Dorin Costras, que le suponía la exclusión del partido.
Ernest Gil asumía la dirección del equipo en unos momentos de máxima tensión y, como buen conocedor del oficio que es, desde este momento hasta la finalización del partido, se pudieron ver paradas decisivas de nuestro portero Jordi Fernandez, dos goles antológicos de Andrei Iosep y opciones de empate muy defendidas por todo el equipo. Y una victoria clave para asegurar la opción de campo en el play-off al título.
Clasificación de la División de Honor
Comentarios