El equipo de Josep Maria Margall se rehizo rápidamente de la derrota a casa en la primera jornada liguera y consiguió superar Roser a domicilio (81-87).
Cómo en el primer partido, el rival de los unionistas probó de hacer daño con los lanzamientos desde la línea de triples, pero, en esta ocasión, la defensa mataronina se mostró muy sólida y no permitió que el equipo local jugara cómodo en ataque en ningún momento. De este modo, los de Margall dominaron siempre el marcador y, con un juego muy sólido y ordenado, fundamentaron una victoria que los permite afrontar los próximos compromisos con la tranquillitat de haber conseguido la primera victoria de la temporada en la segunda jornada.
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