Albert Ramos es un chico tranquilo. El tenista mataroní, pocos días después de su gesta a Roland Garros, donde llegó a cuartos de final después de superar Sock (23) y Raonic (8), explicaba a capgros.com que ya estaba "de pies a tierra" a pesar de los grandes resultados conseguidos y que le han permitido escalar hasta el ranking 32 de la ATP y un lugar para los Juegos Olímpicos de Rio. "Estoy muy contento por el resultado, el mío mejor Grand Slam", explica Ramos, que añade que "la satisfacción viene por cómo de llevar hemos entrenado con el equipo". El tenista recalca el mérito que tiene llegar tanto lejos en "un torneo de mucho nivel" donde hay un obstáculo añadido: "jugar a cinco sets es una dificultad enorme, por eso el resultado es más que bueno".
Pasan los días pero Ramos no se desmarca del discurso que utilizó durante la competición parisina, donde admitía que "no ha cambiado nada en mi línea de trabajo" y que trae "tiempo intentando que se den resultados, con la suerte que ha sido en un emplazamiento como Roland Garros". Ramos, con toda naturalidad, explica que la derrota con Wawrinka a los cuartos de final era previsible si "él juega a su nivel". "Es un jugador muy potente, y tiene un juego que si lo despliega, acabas perdiendo".
Toca pensar en Rio
El tenista mataroní se muestra "muy contento" para poder ir a los Juegos Olímpicos, el que considera es "una experiencia que no tenía contemplada tal y como estaba el ranking" pero que se ha cambiado con su ascenso de 23 lugares al Top de la ATP. "Tengo muchas ganas de vivir una competición única, es una experiencia que vale mucho la pena a pesar de que no haya puntos en juego", destaca. Por él, poder "representar en el país en unos Juegos Olímpicos" es algo "especial".