La UE Mataró está cada vez más sentenciada. Los hombres de Margall lo intentan, pero la dinámica del equipo, junto con la presión que supone jugar cada partido a vida o muerto, acaba pasando factura. La visita del Navàs, y una hipotética victoria, daban todavía alguna esperanza, pero la derrota por 66 a 68 deja a los mataronins en manso de un auténtico milagro.
El partido empezó, como ya es habitual, bastante bien por los unionistas. Durante el primer periodo los hombres de Margall salieron a por todas, y de aquí sederivó un parcial de 21 a 13 muy esperanzador. Pero, como también va siendo habitual, el equipo sufrió una fuerte bajada en el acierto anotador. La dureza del marcaje del Navàs daba sus fruïts, mientras sólo Ventura daba aire a un equipo que mica en mica se iba deshaciendo.
Durante el tercer cuarto la diferencia se agravió cada vez más. La ventaja de los visitantes se amplió hasta los once puntos, al mismo ritmo que los mataronins perdían la frialdad necesaria para rehacerse de las adversidades. El último cuarto, pero, tuvo cierta emoción, puesto que Ventura, con un triple al final del tercer periodo, volvía a meter a los locales dentro del partido. Las opciones fueron creciente en los últimos instantes,pero la carencia de acierto en los rebotes sentenciaron a los mataronins. Quedan seis partidos, y el equipo está a cuatro victorias de la salvación. Sólo un espectacular final de temporada, y ni esto puede ser suficiente, serviría para salvar la categoría. Y es que esta jornada fallaron los de adalt, por el que una victoria hubiera dado alas al equipo.
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