Fue una noche especial. Desde el primer minuto, fns el último. No podía ser de otro modo, la Noche del Deporte llegaba al 50 años de vida y se tenía que celebrar con grandeza. Así fue. Desde el escenario, el Eusebi Millan, que, por primera vez, aprovechó todo el espacio de que dispone, hasta el montaje audiovisual, muy muy conseguido, pasando por los diferentes premios y reconocimientos, algunos de ellos muy emotivos.
Pero la fiesta no olvidó su objetivo, que es premiar los mejores deportistas. La mejor, nuevamente, fue Núria Martínez, que hizo méritos suficientes porque el jurado, de forma unánime, la volviera a señalar como la número uno. El trofeo lo recogió su padre, puesto que la jugadora de baloncesto no pudo viajar desde Salamanca por los compromisos de su equipo. Este fue su tercer premio como mejor deportista, el segundo de manera consecutiva. Méritos había hecho para ganarlo, después de proclamarse campeona de la Copa de la Renina, conseguir diplòma olímpico con la selección estatal y ser elegida por el draft de la WNBA. Este fue el premio grande a nivel individual -el nadador del CN Mataró Roger Rabassa fue el mejor en la categoría sénior masculino-, pero hubo muchos más. A nivel de equipos, el mejor senior fue el de tenis mesa femenino del Centre Natación Mataró, por el título conseguido de la Superdivisió femenina. Tampoco fue ninguna sorpresa.
Los reconocimientos no acabaron aquí. El más emotivo fue el que se hizo a Pere Robert, gran protagonista durante muchos años de esta fiesta, tanto en cuanto a su etapa de waterpolista, como en su tarea al frente del Patronato Municipal de Deportes. Fue un premio merecido. El recordatorio a la figura de Josep Gomà y Carol, grande impulsor de esta fiesta, con la colaboración de su limpia, Diana Gomà, que sopló las velas del pastel conmemorativo de los 50 años, fue otra de las imágenes destacadas de la Noche del Deporte.
El espectáculo estuvo, en todo momento, animado por un grupo de actores que representaba cada uno de ellos un deporte diferente. Fue una gran fiesta en la cual participaron unas 450 personas que llenaron la Eusebi Millan. La gran fiesta del deporte mataroní fue todo un éxito.
Pero la fiesta no olvidó su objetivo, que es premiar los mejores deportistas. La mejor, nuevamente, fue Núria Martínez, que hizo méritos suficientes porque el jurado, de forma unánime, la volviera a señalar como la número uno. El trofeo lo recogió su padre, puesto que la jugadora de baloncesto no pudo viajar desde Salamanca por los compromisos de su equipo. Este fue su tercer premio como mejor deportista, el segundo de manera consecutiva. Méritos había hecho para ganarlo, después de proclamarse campeona de la Copa de la Renina, conseguir diplòma olímpico con la selección estatal y ser elegida por el draft de la WNBA. Este fue el premio grande a nivel individual -el nadador del CN Mataró Roger Rabassa fue el mejor en la categoría sénior masculino-, pero hubo muchos más. A nivel de equipos, el mejor senior fue el de tenis mesa femenino del Centre Natación Mataró, por el título conseguido de la Superdivisió femenina. Tampoco fue ninguna sorpresa.
Los reconocimientos no acabaron aquí. El más emotivo fue el que se hizo a Pere Robert, gran protagonista durante muchos años de esta fiesta, tanto en cuanto a su etapa de waterpolista, como en su tarea al frente del Patronato Municipal de Deportes. Fue un premio merecido. El recordatorio a la figura de Josep Gomà y Carol, grande impulsor de esta fiesta, con la colaboración de su limpia, Diana Gomà, que sopló las velas del pastel conmemorativo de los 50 años, fue otra de las imágenes destacadas de la Noche del Deporte.
El espectáculo estuvo, en todo momento, animado por un grupo de actores que representaba cada uno de ellos un deporte diferente. Fue una gran fiesta en la cual participaron unas 450 personas que llenaron la Eusebi Millan. La gran fiesta del deporte mataroní fue todo un éxito.