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Roser Tarragó, punto final a una gran carrera de waterpolo

La campeona del mundo y doble plata olímpica cuelga por segunda y definitiva vez el casquete como jugadora del Atlètic Barceloneta

Roser Tarragó se retira por segunda y definitiva vez. La jugadora de waterpolo, una de las mejores deportistas de la historia del deporte mataronense, cuelga el gorro después de jugar dos años en el Atlètic Barceloneta y lo hace con un palmarés y un bagaje que la convierten en uno de los grandes nombres del waterpolo nacional. Su agresividad y potentísimo disparo forman parte de la historia.

Ha sido el Barceloneta quien ha anunciado la retirada de su jugadora, agradeciéndole su implicación. Ha sido el estadio final de una carrera en el waterpolo que le ha hecho ver mundo y jugar por doquier, una trayectoria de verbo libre que la ha separado de la otra mataronense con la que comparte un encomiable palmarés internacional con la selección nacional, Marta Bach. Dos años después de la retirada de una, llega la de la otra.

Una señora trayectoria Tarragó pone así punto final a una grandísima carrera deportiva, en la cual regresó a la práctica del waterpolo meses después de los Juegos de Tokio para vivirlo de una manera diferente a como lo había hecho hasta entonces. Ha militado en su tercera etapa en el Tenerife Echeyde y en el Barceloneta, después de una carrera previa muy prolífica con dos etapas en el CN Mataró, una estancia en California, otra en la ciudad australiana de Drummoyne y otra en el Mediterrani antes de los Juegos de Tokio.

En Mataró formó parte del equipo recordado que enarboló el proyecto y ganó los primeros títulos como la Copa LEN y la Copa de la Reina. Tarragó ha sido una de las grandes referentes de la mejor generación de la historia del waterpolo nacional. Subcampeona olímpica en 2012 y en 2021, se retira con un oro (2013) y una plata mundial (2019) y dos oros europeos (2014 y 2020), después de haber sido previamente uno de los pilares de la generación júnior que precedió todos esos éxitos.

Tarragó anunció por primera vez su retirada justo después de los últimos Juegos Olímpicos de Tokio, pero tiempo después se desdijo y comenzó una etapa final atípica para una jugadora de su nivel. En Tenerife primero y en el Barceloneta después, Tarragó ha sido una “veterana de oro” al servicio de las nuevas generaciones que en ambos proyectos deportivos han visto cómo podían compartir agua y aprender de una jugadora de la calidad y la portentocidad de Tarragó.

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