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Exposición 'Tresors de l'arca'

Redacció

El arte de la punta que se niega a desaparecer se reivindica en el Maresme

La exposición “Tesoros del Arca” del Museo de Arenys de Mar reivindica el encaje en Cataluña como un patrimonio vivo, capaz de pasar de los talleres del siglo XIX a la moda nupcial, la sostenibilidad e incluso el cine internacional

 

Hay oficios que explican un país mejor que muchos libros de historia. El arte de la punta en Cataluña es uno de ellos. Delicadeza, paciencia, dominio técnico y sensibilidad estética se entrelazan en una tradición que durante generaciones ha vestido ajuares, mantillas, piezas litúrgicas y moda de alta calidad. Ahora, el Museo de Arenys de Mar pone este legado en el centro con la exposición “Tesoros del Arca. Dos siglos haciendo de la punta un arte”, inaugurada el 29 de marzo de 2026 en el Museo Marès de la Punta, donde se podrá visitar hasta el 27 de diciembre de 2026.

El gran acierto de la muestra es que no presenta la punta como una reliquia inmóvil, sino como un oficio vivo que ha sabido adaptarse a los cambios de gusto, de mercado y de sociedad. El mismo museo explica que el recorrido arranca con las piezas históricas de la empresa Vives, fundada en 1856, pasa por la mítica L’Arca de la Abuela y llega hasta la actual L’Arca Barcelona, hoy dirigida por Carmina Pairet y Nina. Esta continuidad familiar es justamente el corazón del relato: casi dos siglos de un mismo hilo que no se ha roto.

La exposición Tesoros del Arca BrunaValenca 


Más que las piezas, el oficio que hay detrás

Esta trayectoria es lo que hace especialmente potente “Tesoros del Arca”. Porque hablar del encaje no es hablar solo de piezas bellas, sino también de conocimiento transmitido, de taller, de mirada comercial, de restauración, de conservación y de una capacidad constante de reinterpretar materiales antiguos sin traicionar su esencia. El museo subraya que la historia de El Arca Barcelona y de sus antecedentes permite entender cómo los encajes han sido también objeto de comercio y cómo han sabido adaptarse a las nuevas maneras de vivir del siglo XXI. Es, en definitiva, la historia de un oficio que no ha sobrevivido por nostalgia, sino por inteligencia creativa.

Aquí es donde la figura de Carmina Viñas se vuelve decisiva. Su aportación va mucho más allá de mantener una tradición: la supo actualizar. Después de descubrir en París que el textil antiguo tenía valor y mercado, impulsó una forma de trabajar basada en la recuperación de ropa, encajes y tejidos históricos, y convirtió L’Arca en un espacio de referencia en el Barrio Gótico de Barcelona. Según un perfil reciente del ARA, el negocio nació de la fusión entre el mundo del textil —blondas, mantillas y encajes— y la tradición anticuaria familiar, hasta el punto de convertirse en una de las primeras tiendas de ropa vintage del país. La nueva generación ha convertido este legado en una propuesta plenamente contemporánea. Hoy, L’Arca Barcelona continúa trabajando con encajes y tejidos antiguos desde una perspectiva que conecta patrimonio y presente: piezas vintage, vestidos de novia a medida, reutilización de materiales y una sensibilidad que encaja de lleno con conceptos como la sostenibilidad, el upcycling y la moda lenta. El ARA explicaba hace pocos meses que el establecimiento se ha consolidado como referente en la confección de vestidos de novia con ropa antigua o de inspiración antigua, y que en el taller se da nueva vida a tejidos domésticos y piezas históricas para convertirlos en creaciones actuales.

La exposición Tesoros del Arca BrunaValenca


Pasado pero también presente

Este es, probablemente, uno de los mensajes más valiosos del reportaje que propone la exposición: la punta catalana no solo pertenece al pasado, sino que puede dialogar perfectamente con las estéticas y las necesidades del presente. Lo que antes era ajuar hoy puede convertirse en moda nupcial, pieza de autor o creación singular. Lo que antes era herencia familiar hoy es también discurso sobre consumo responsable, sobre el oficio hecho a mano y sobre el valor de aquello irrepetible. En un tiempo de producción acelerada, la punta representa exactamente lo contrario: tiempo, cuidado y permanencia.

Además, la trayectoria de L’Arca ha demostrado que este oficio puede cruzar fronteras culturales y llegar a imaginarios globales. Piezas vinculadas a la tienda han acabado formando parte de producciones cinematográficas tan conocidas como Titanic y Vicky Cristina Barcelona. L’ARA recuerda que L’Arca proporcionó vestidos vinculados a Titanic y que también de allí salieron piezas para el vestuario de Penélope Cruz en la película de Woody Allen. Esto no es una anécdota menor: es la prueba de que un saber hacer artesanal, arraigado y local puede tener una proyección internacional enorme cuando mantiene autenticidad y excelencia.

La tienda L'Arca


La apuesta del Museo de Arenys

Que esta historia se cuente en Arenys de Mar tampoco es casual. El Museu Marès de la Punta se ha convertido, gracias a las donaciones y adquisiciones de piezas, en un museo de referencia en Europa en este ámbito, y es uno de los espacios más importantes para entender la historia y la técnica del encaje artesanal y mecánico. Por eso “Tesoros del Arca” no es solo una exposición temporal: es también una declaración de intenciones sobre el papel del museo como lugar donde el patrimonio no se conserva solo para ser admirado, sino para ser reinterpretado, actualizado y transmitido. En clave SEO, hay una idea que resume perfectamente el valor de esta propuesta: el encaje en Cataluña sigue vivo. Sigue vivo porque hay familias que lo han preservado, mujeres que lo han reinventado, talleres que lo han convertido en futuro y museos que lo explican como aquello que es: una parte esencial de nuestro patrimonio textil. La exposición “Tesoros del Arca. Dos siglos haciendo del encaje un arte” es, por lo tanto, mucho más que una muestra de piezas bonitas. Es una reivindicación del oficio del encaje, de su dignidad artística y de su sorprendente capacidad para seguir emocionando, vistiendo e inspirando en pleno siglo XXI.

Para quien quiera visitarla, la muestra se puede ver en el Museo Marès de la Punta, en la calle de la Iglesia, 43 de Arenys de Mar, con horario de martes a viernes de 10 a 13.30 h, sábados de 10 a 13 h y domingos y festivos de 11 a 13 h. Y eso, en el fondo, es lo mejor que se puede decir de un oficio así: que todavía hay tiempo de ir a mirarlo de cerca y entender por qué, después de dos siglos, continúa siendo un arte.

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