Junto al núcleo de Dosrius, entre caminos forestales y vegetación, hay un espacio que cuesta encajar en las categorías habituales. No es exactamente un museo, porque no tiene salas ni exposición convencional, pero tampoco es simplemente un bosque con algunas esculturas. Es el Bosque de Ernest Borràs, un conjunto de más de 50 obras integradas en el paisaje y repartidas por los alrededores de Can Salvi y CasaViva.
Las esculturas forman parte del mismo entorno forestal. Algunas aparecen junto a los caminos; otras quedan más integradas entre los árboles. La piedra, el hierro, la madera o la cerámica se mezclan con la vegetación y convierten el recorrido en una experiencia artística diferente a la de un parque escultórico convencional. El Mapa de Patrimonio Cultural de la Diputación de Barcelona describe precisamente las obras como un conjunto integrado dentro del bosque y con una fuerte carga simbólica.

Visita al bosque de Ernest Borràs
Un bosque convertido en espacio de arte
El proyecto es obra de Ernest Borràs, que desarrolló buena parte de su trayectoria artística en este entorno, junto con Berta Julibert, ceramista. Las piezas combinan materiales muy diversos, incluidos materiales reciclados, hierro, piedra, madera y cerámica. Uno de los elementos que más se repite en la obra de Borràs es la utilización de adoquines de piedra granítica.
Las obras también tienen un componente simbólico evidente e incorporan referencias religiosas, artísticas y culturales. Entre las piezas documentadas hay una Santa Cena, una interpretación de la representación de Dios y el Hombre de Miguel Ángel y la obra Vitriolum, entre otras.
Uno de los recorridos más singulares es el Camino de los Retablos, con piezas situadas a ambos lados del camino entre el cruce de la fuente de Sant Nicolau y el acceso superior a la finca. Es un proyecto elaborado conjuntamente por Borràs y Julibert e incluye, entre otros, el Retablo del Sol, el Gregoriano, el de Sant Jordi y el del Ausente.

Esculturas en el bosque
De la afinación de pianos a la escultura
La historia del Bosque está estrechamente vinculada a la trayectoria personal de Ernest Borràs. Antes de dedicarse a las artes plásticas, Borràs era afinador de pianos. Con el tiempo, orientó su actividad hacia la creación artística y convirtió el entorno de su casa en un espacio permanente de experimentación.
Así, las esculturas no responden a una única intervención ni a un proyecto diseñado de golpe para convertir la finca en un equipamiento cultural. El Bosque es el resultado de una trayectoria artística desarrollada a lo largo de los años, en la que las obras se van incorporando progresivamente al entorno.
Esta es una de las claves para entenderlo. Las esculturas no son piezas independientes colocadas en un espacio natural, sino que el bosque forma parte de su propia concepción. La luz, los árboles, los desniveles del terreno y los caminos condicionan la manera como se ven las obras.

trabajos escultóricos en el bosque
Un patrimonio poco conocido
El espacio está catalogado en el Mapa de Patrimonio Cultural de Dosrius de la Diputación de Barcelona como un elemento del patrimonio contemporáneo. La ficha lo sitúa en el vecindario de Gemir, a unos 280 metros de altitud, e identifica el conjunto como patrimonio de titularidad privada. Actualmente no tiene una protección patrimonial específica.
El carácter privado ha condicionado históricamente el acceso al Bosque. El Ayuntamiento de Dosrius impulsó en su momento visitas al conjunto para dar a conocer este patrimonio, que hasta entonces era bastante desconocido fuera de su entorno más inmediato.
Durante las Jornadas Europeas del Patrimonio de 2020, por ejemplo, se organizaron visitas guiadas al Bosque, que el Ayuntamiento definió como un "bosque-templo". Aquella actividad permitió descubrir una parte de las más de cincuenta obras que conforman el conjunto. La singularidad del espacio también ha hecho que en los últimos años haya aparecido en actividades de divulgación artística y patrimonial vinculadas a Mataró y al Maresme.

Esculturas del bosque de Ernest Borràs
Cómo llegar al Bosque de Ernest Borràs
El Bosque se encuentra en la zona de Manyans, en el término municipal de Dosrius, en el camino que va de Dosrius hacia las llanuras de Can Nogueres de Manyans. Una opción para llegar es salir caminando desde el núcleo de Dosrius y seguir la pista forestal en dirección a la zona de Manyans. Hay itinerarios populares que proponen un recorrido circular que sale del mismo pueblo y pasa por los diferentes retablos antes de llegar al sector del Bosque.
Hay que tener en cuenta, sin embargo, que la finca de Can Salvi es privada. Por lo tanto, llegar hasta el entorno del Bosc no significa que se pueda acceder libremente al interior del recinto ni visitar todas las esculturas. La misma documentación patrimonial identifica la titularidad como privada. Para una visita al conjunto escultórico, es recomendable informarse previamente sobre las visitas autorizadas y no entrar en la finca sin permiso. En este enlace se puede consultar toda la información para hacerlo.

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