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Lluís Llach 1976

Cugat Comas

Cuando cantar era desafiar a Franco: el documental 'mataroní' de los conciertos de la Transición

Jordi Rovira estrena el 4 de noviembre en el festival IN-EDIT 'Els concerts de la Transició', un documental que revive las actuaciones de Raimon, Lluís Llach y Quico Pi de la Serra que convirtieron la música en un clamor por la libertad hace ahora 50 años

 

Hubo un tiempo en que ir a un concierto era mucho más que escuchar música. Era tomar partido, desafiar el miedo, reconocerse entre miles de desconocidos y sentir que un país que había vivido demasiados años en silencio empezaba a recuperar la voz. Un tiempo en que cantar en catalán ante diez mil personas podía tener tanta trascendencia como una manifestación. Aquel tiempo, el de los últimos meses del franquismo y los primeros de la Transición, vuelve ahora a la pantalla gracias a Els concerts de la Transició, el nuevo documental del director mataronense Jordi Rovira, codirigido con el periodista Plàcid Garcia-Planas.

La película se estrenará el miércoles 4 de noviembre en el festival IN-EDIT de Barcelona, dentro de la sección Sons de Barcelona, y está previsto que llegue a los hogares catalanes a finales de diciembre, a través del programa Sense Ficció de TV3. Una oportunidad para descubrir, o recordar, uno de los episodios más extraordinarios de la historia reciente de Catalunya.

Cinco conciertos que fueron mucho más que conciertos

Todo empezó el 30 de octubre de 1975, cuando Franco todavía vivía y la dictadura parecía eterna. Raimon llenó el Palau d'Esports de Barcelona con diez mil personas, entre las que se encontraban los principales dirigentes de la Assemblea de Catalunya. Aquella multitud no había ido solo a escuchar canciones. Había ido a compartir una esperanza y a expresar públicamente aquello que el régimen había intentado reprimir durante casi cuatro décadas. Tres semanas después moría Franco. Pero su desaparición no significaba, ni mucho menos, que la democracia fuera una realidad. Los días 15, 16 y 17 de enero de 1976, Lluís Llach protagonizó tres conciertos multitudinarios en el mismo recinto. El público volvió a convertir las actuaciones en expresiones colectivas de libertad, en unos meses marcados por las reivindicaciones democráticas y la incertidumbre política. El quinto concierto llegó el 27 de febrero de 1976, con Quico Pi de la Serra, después de las grandes manifestaciones por la amnistía celebradas aquel mismo mes en Barcelona. La actuación quedaría inmortalizada en un disco histórico. Cinco conciertos, tres artistas y miles de personas que demostraron que la Nova Cançó se había convertido en una herramienta de resistencia cultural, política y nacional. Todo ello con la complicidad del empresario Oriol Regàs, una figura esencial para hacer posibles aquellas convocatorias.


Jordi Rovira, la memoria explicada desde las personas

El documental lleva el sello de Jordi Rovira, periodista y cineasta mataronense con una trayectoria consolidada en el documental histórico y biográfico. Trabajos como Joana Biarnés. Una entre todos, Eugenio o Víctimes dobles ejemplifican su interés por recuperar historias que merecen ser explicadas con profundidad, sensibilidad y una mirada periodística. Rovira comparte dirección y guion con Plàcid Garcia-Planas, veterano reportero internacional de La Vanguardia, antiguo director del Memorial Democràtic y con vínculos familiares con Mataró. Dos periodistas acostumbrados a observar la historia desde sus consecuencias humanas, que ahora giran la mirada hacia un episodio fundamental de la memoria colectiva catalana.

Y aquí radica una de las singularidades del proyecto. Los protagonistas no son tanto los tres grandes cantautores como las personas que asistieron a los conciertos. Raimon, Llach y Pi de la Serra aparecen a través de las imágenes de archivo, pero el relato se construye con una veintena de testimonios que vivieron aquellos días.

El documental recupera fotografías de Pilar Aymerich, Manel Armengol y Francesc Fàbregas, imágenes audiovisuales históricas y entrevistas que permiten reconstruir la atmósfera de aquellos conciertos. Entre los testimonios figura incluso Rodolfo Martín Villa, gobernador civil de Barcelona durante los últimos tiempos del franquismo, que autorizó las primeras actuaciones.

El director mataronense Jordi Rovira. Foto: Sergio Ruiz


Una memoria que también interpela el presente

La película no se limita, sin embargo, a ejercer la nostalgia. Rovira y Garcia-Planas buscan establecer un puente entre aquella generación que desafió la dictadura y los jóvenes de hoy. Por eso también aparecen músicos actuales como Triquell, Santi Balmes, de Love of Lesbian, y Marina Rico y Emma Dotres, de Al·lèrgiques al Pol·len. Las versiones de Jo vinc d'un silenci, interpretada por Kelly Isaiah, y L'home del carrer, en la voz de Meritxell Gené, contribuyen a demostrar que aquel legado musical continúa vivo.

Y es precisamente esta conexión con el presente la que da una dimensión especial al documental. Cincuenta años después, cuando las libertades democráticas vuelven a ser objeto de debate y la extrema derecha gana presencia, recordar aquellos conciertos es también recordar que los derechos no llegaron solos. Que hubo gente que se expuso, que perdió el miedo y que encontró en la música una manera de decir basta. Los conciertos de la Transición, producido por Ben Aisit con la participación de 3Cat, se presentará en los cines Mooby Aribau de Barcelona. Más que un viaje musical, propone recuperar el latido de una sociedad que empezaba a hacerse oír. Porque hay canciones que explican una época. Y hay conciertos que, directamente, contribuyen a cambiarla.


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