La Vella Quaresma és una de les tradicions més arrelades i singulars de Mataró, on ha adquirit una dimensió única a Catalunya. Aquesta figura popular, representada com una dona vella amb set cames, simbolitza les set setmanes de la Quaresma, el període que va de Dimecres de Cendra fins a la Setmana Santa. Cada diumenge se li serra una cama, marcant el pas del temps fins a l’arribada de la Pasqua.
- La Vella Quaresma no es exclusiva de Mataró, pero en ningún lugar ha arraigado con tanta fuerza ni con un seguimiento tan fiel. ¿El secreto? Una combinación de recuperación histórica, implicación ciudadana y estima popular.
- Este 2026, Mataró celebra la 47ª edición moderna de esta tradición recuperada, que se ha convertido en uno de los rituales más queridos del calendario festivo local.
El origen de la Vieja Cuaresma se remonta a la edad media y está vinculado al calendario cristiano de ayuno y abstinencia. En muchos hogares y escuelas catalanas era habitual colgar una imagen de papel o cartón de una mujer con siete piernas. Cada semana se recortaba una, como una manera visual y pedagógica de contar el tiempo hasta Pascua. La Vieja suele aparecer con elementos simbólicos como el bacalao o los arenques —alimentos típicos de la dieta cuaresmal— y a menudo con un rostro severo que contrasta con la algarabía del Carnaval. Aunque esta iconografía es común en todo el país, Mataró ha sabido convertirla en un acto colectivo y multitudinario, trascendiendo el ámbito doméstico o escolar.
Cada domingo a la una en punto, en la Plaça de la Peixateria
La cita es inamovible: cada domingo a la una en punto en la Plaça de la Peixateria. Es allí donde la Vella Quaresma es entronizada después del Entierro de la Sardina y donde la Confraria de les Set Setmanes se encarga de serrarle una pierna en un acto cargado de simbolismo y teatralidad. El ritual no es solo un gesto mecánico. Antes de serrar, se recita el texto introductorio y se canta la popular copla: “Serra la Vella, un plat d’escudella; Serra la velló, un plat d’escudelló.” Desde unas escaleras de madera que salen del Campanar de Santa Maria, los encargados hacen bajar la sierra mientras la Vella, caprichosa, “pide” diversos elementos antes de dejarse cortar la pierna. Este toque de humor e improvisación hace que cada domingo sea diferente y mantiene la expectación intacta.
Lo que hace especial el caso de Mataró es la apuesta decidida, desde finales de los años setenta, por convertir este ritual en un acto central del calendario festivo. En 1979, tomando como referencia la imagen recogida en el Costumari Català de Joan Amades, se impulsó la recuperación pública de la Vella Quaresma. Con el tiempo, la figura ha devenido monumental: una escultura de madera tallada y pintada a mano por voluntarios vinculados a la Confraria de les Set Setmanes. Cada año, artistas diferentes crean una nueva versión, generando una colección de imágenes que ya forma parte del patrimonio cultural de la ciudad.
Las escuelas de Mataró tienen un papel fundamental en la pervivencia de la Vella Quaresma. Los niños siguen el ritual semana tras semana, aprendiendo el significado histórico y cultural de la tradición. Esta transmisión intergeneracional explica que, después de casi medio siglo de celebración ininterrumpida, la Vella continúe convocando a cientos de personas cada domingo.
- En Mataró, serrar una cama cada domingo no es solo un gesto simbólico: es una manera compartida de vivir el paso del tiempo y de enlazar pasado y presente en plena Cuaresma.
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