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‘El negre, un repte permanent’, de Perecoll | Foto: S. Ruiz

Cugat Comas

El doble retorno de Perecoll al Museo de Llavaneres

Can Caralt inaugura el viernes 6 de marzo la exposición del año: ‘El negre, un repte permanent’ en el que el artista mataronés vivo más importante vuelve a jugar con el color que ha marcado su trayectoria pictórica

 

El artista mataronés Perecoll, considerado uno de los creadores contemporáneos más importantes del país, protagoniza este marzo un doble regreso. Lo hace en el Museo de Sant Andreu de Llavaneres - Can Caralt con la exposición El negro, un reto permanente, una muestra que supone, a la vez, el regreso a una exposición individual en la comarca y el regreso a uno de los ejes centrales de su trayectoria pictórica: el negro.

Del 6 de marzo al 5 de abril en el Museo Arxiu de Llavaneres (ctra. de Sant Vicenç, 14 - Can Caralt). Precio: gratuito

La inauguración tendrá lugar el 6 de marzo y se podrá visitar hasta el 5 de abril. Pero más allá de las fechas, el evento tiene una dimensión simbólica clara: Perecoll vuelve a exponer “en casa” después de mucho tiempo sin hacerlo en solitario en el Maresme, y lo hace con una nueva serie que retoma, revisita y expande su investigación con el negro. Perecoll ha sido durante décadas identificado como “el gran pintor del negro”. Aunque también es un escultor con un lenguaje muy personal y reconocible —con obra pública y presencia en colecciones de todas partes—, su etapa pictórica vinculada al negro marcó un antes y un después en el arte contemporáneo catalán.

En 2015 celebró '30 años de negro' con una exposición en La Destil·leria, en Mataró. Aquel aniversario parecía cerrar un ciclo. “30 años de negro parecían un final y no, el negro tiene muchas posibilidades”, reflexiona ahora. La nueva exposición en el  Museo de Llavaneres confirma que aquel supuesto punto final era, en realidad, un punto y seguido.

Un estímulo inesperado: Rothko

El detonante de esta nueva etapa llegó lejos del Maresme. “En Bilbao, en una exposición de la Thyssen, me encuentro con una obra de Mark Rothko. Me da una impresión limpia. Esto solo me pasa con Bach o con el jazz”, explica. El encuentro con la obra del pintor norteamericano —referente del expresionismo abstracto y maestro de los grandes campos de color— fue, según Perecoll, una revelación. “Por primera vez vi…”, dice, dejando la frase en suspenso, como si aquella experiencia fuera difícil de traducir en palabras.

A partir de aquí, comienza un proceso de dos años de estudio e investigación. “Investigando en negro”, resume. El resultado son ocho piezas de gran formato que se exponen ahora en Llavaneres. “Mantengo la serie de negros. Exploro todas las posibilidades del negro”, afirma. Pero este no es un retorno nostálgico. “No me gusta repetir, siempre es obra nueva.”

En etapas anteriores, Perecoll había trabajado series de figuras sobre fondo negro, también vinculadas al mar. Ahora, sin embargo, el foco cambia. “Con este estímulo me genera una nueva etapa: encontrar espacios dentro de la obra, más espacios que figuras". El negro deja de ser solo un campo denso y matérico para convertirse en un territorio con profundidades, vacíos y tensiones internas. "Por la edad que tengo, es genial encontrar una estimulación como esta, todo un mundo nuevo, una nueva forma de entender los espacios". Este “retorno al negro con un propósito totalmente nuevo" es lo que da sentido a la muestra. No es una revisión del pasado, sino una evolución.

El doble regreso: al Maresme y a la exposición individual

La muestra también es significativa porque Perecoll hacía años que no exponía en solitario en el Maresme. Había presentado escultura en Llavaneres, pero no una exposición pictórica propia de esta envergadura. “Para mí es un cambio de proyecto, de tema, una cita muy importante”, subraya. El espacio del Museo Archivo le permite “elegir la obra” y presentarla con la distancia y la coherencia que exige una serie de estas características.

El trabajo con el negro en Perecoll no es una cuestión cromática superficial. Es un lenguaje. Durante más de tres décadas, ha explorado el negro como materia, como luz contenida, como espacio simbólico. En un contexto artístico a menudo dominado por el color y la figuración explícita, él ha apostado por la intensidad, el silencio y la profundidad. En este sentido, la referencia a Rothko no es anecdótica: hay una voluntad de provocar una experiencia casi musical o espiritual ante la obra. “El negro es un reto permanente”, dice el título de la exposición. Y también podría ser una definición de su trayectoria.

Con una carrera consolidada, obra pública reconocible y presencia en colecciones y exposiciones por todas partes, Perecoll es una figura central del arte contemporáneo catalán vivo. Su capacidad de reinventarse y de continuar investigando a partir de un lenguaje propio lo mantiene en una posición singular. La muestra de Llavaneres no es solo una exposición más: es la constatación de que el negro —lejos de agotarse— continúa ofreciéndole “todo un mundo nuevo”. El retorno es doble: a casa y al negro. Y, en ambos casos, con la misma voluntad de siempre: no repetirse nunca.


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