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Redacció

Festival Vi+: Alella hace bandera de la pansa blanca, su uva más genuina

El octubre enoturístico de la DO Alella reivindica la variedad más identificativa del territorio con catas, maridajes, visitas y experiencias entre viñedos, en plena consolidación de la pansa blanca como reclamo gastronómico y turístico

 

Alella vuelve a convertir octubre en el mes de la pansa blanca. Después de la Fiesta de la Vendimia de septiembre, el municipio y el conjunto del territorio de la DO Alella encadenan ahora una nueva cita enoturística con el Festival Vi+, un ciclo que quiere reivindicar la cultura del vino y, sobre todo, estirar el momento de proyección que vive la variedad más identificativa de esta denominación de origen: la pansa blanca. El Vi+ se celebra durante el mes de octubre con actividades repartidas por diferentes municipios del ámbito de la DO Alella y tiene precisamente como objetivo poner en valor la riqueza vitivinícola de la denominada Tierra de la Pansa Blanca. El Maresme, el Vallès Oriental y el Barcelonès norte comparten un paisaje, una tradición y una variedad que en los últimos años se ha convertido cada vez más en una marca de territorio. 

En el caso de Alella, esta apuesta tiene todavía más sentido. El municipio hace décadas que asocia buena parte de su identidad a la viña y al vino, pero la pansa blanca ha ido ganando protagonismo como elemento diferencial. Es la variedad tradicional con la que se elaboran algunos de los blancos más característicos de la DO y se ha convertido también en una de las herramientas principales para explicar Alella a quien llega desde fuera. Bodegas históricas del municipio continúan trabajándola y la presentan como una de las bases del estilo vinícola propio de la zona.

De beber vino a vivir el territorio

Esta es, de hecho, una de las claves del Festival Vi+ 2026. Ya no se trata solo de proponer una cata convencional, sino de convertir el vino en la excusa para descubrir el paisaje, la gastronomía y los productores locales. El programa de este octubre incorpora visitas a bodegas, catas, maridajes y propuestas gastronómicas. En Alella, por ejemplo, el Celler Bouquet d’Alella programa el jueves 8 de octubre un taller de cocina de otoño, con ingredientes de temporada y vinos ecológicos, mientras que el sábado 10 ofrece una cata de vinos y quesos con visita guiada a la bodega. 

También hay propuestas en otras bodegas del municipio, como Art Laietà de Alta Alella, que abre sus puertas a experiencias de cata y maridaje. El programa turístico del Maresme recoge para el inicio de octubre una visita y cata con embutidos de Can Pocurull y una cena con maridaje de temporada, dos actividades que ejemplifican esta voluntad de relacionar vino, producto local y paisaje. 

El Festival Vi+ no queda, sin embargo, cerrado dentro de Alella. Otros municipios de la denominación organizan propuestas propias. En Llinars del Vallès, por ejemplo, este 8 de octubre se ha programado una actividad que combina yoga y cata de vinos DO Alella, una muestra clara de hasta qué punto el festival busca nuevos lenguajes para acercar el mundo del vino a públicos diferentes. 

raim pansa blanca


La pansa blanca, mucho más que una variedad de uva

El gran hilo conductor continúa siendo, sin embargo, la pansa blanca, la variedad que la DO Alella ha convertido en elemento identitario del territorio. Botánicamente emparentada con el xarel·lo, en Alella adopta tradicionalmente este nombre propio y expresa unas características muy condicionadas por la proximidad del mar, el clima mediterráneo y los suelos graníticos de sauló. Esta singularidad ha sido explotada cada vez más por las bodegas, que ofrecen interpretaciones muy diferentes de la variedad: vinos jóvenes, crianzas, espumosos o elaboraciones más experimentales. El mismo relato de la Terra de la Pansa Blanca busca que el visitante no identifique Alella únicamente con una botella, sino con todo un paisaje vitivinícola junto a Barcelona. El Festival Vi+ es una de las herramientas que permite mantener este relato vivo después de la vendimia y alargar la temporada enoturística durante el otoño. 

Un octubre para catar Alella

La programación vinícola continuará más allá de las primeras semanas del mes. El 25 de octubre, Alella celebrará una nueva sesión de los Diumenges de vins, en el patio de la Oficina de Turismo. La actividad permite catar dos vinos DO Alella maridados con pequeñas propuestas gastronómicas de restauradores locales, con aforo limitado a 40 personas. Esta combinación entre vinos, restauración, cultura y actividades experienciales es precisamente la fórmula con la que Alella busca continuar haciendo crecer su principal activo enoturístico. Porque la pansa blanca ya no es solo la uva que identifica los vinos de Alella. Es cada vez más un argumento de promoción territorial, una manera de singularizarse dentro del mapa vitivinícola catalán y una puerta de entrada para que nuevos visitantes descubran un municipio donde los viñedos continúan sobreviviendo junto a la gran metrópoli.

Este octubre, con el Festival Vi+, Alella vuelve a demostrar que todavía queda mucho jugo por sacar de esta variedad tan suya.


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