La locomotora Mataró vuelve a respirar, echar humo y avanzar sobre las vías. Una de las piezas más importantes de la historia ferroviaria de Catalunya y de todo el Estado ha recuperado su funcionamiento después de una rehabilitación integral de más de un año. La máquina ha vuelto completamente operativa al Museu del Ferrocarril de Catalunya, en Vilanova i la Geltrú, donde permite explicar cómo empezó una revolución que transformó la movilidad, la economía y la sociedad del siglo XIX.
El regreso de la locomotora Mataró tiene una significación especial para la capital del Maresme, la ciudad de la que toma el nombre. La máquina evoca el primer tren de viajeros que circuló por la península, inaugurado el 28 de octubre de 1848 entre Barcelona y Mataró. Aquel trayecto de casi 30 kilómetros unió para siempre la ciudad con la historia nacional de los ferrocarriles. La locomotora que se conserva actualmente no es la original de 1848, que desapareció y no ha llegado hasta nuestros días, sino la réplica construida un siglo después para conmemorar el centenario de la línea. A pesar de ello, es la única reproducción existente de aquel primer tren y una de las piezas más emblemáticas del patrimonio industrial catalán.
¿Por qué la locomotora Mataró es tan importante?
La historia de la locomotora Mataró comienza el 28 de octubre de 1848, cuando una máquina de vapor construida por la compañía inglesa Jones & Potts remolcó el primer tren de viajeros de la península entre Barcelona y Mataró. Aquel viaje inaugural marcó un antes y un después. El tren permitía cubrir en mucho menos tiempo un recorrido que hasta entonces se tenía que hacer por caminos lentos y a menudo difíciles. La nueva línea facilitó el transporte de personas y mercancías, favoreció la industria y acercó Barcelona a las poblaciones del Maresme.
- Mataró no fue únicamente el final del trayecto. La ciudad dio nombre a la locomotora y quedó asociada para siempre a la llegada de la modernidad ferroviaria.
- Por eso, la locomotora Mataró es mucho más que una máquina antigua: es un símbolo de la vocación industrial, emprendedora y transformadora de la ciudad.
La iniciativa de aquel primer ferrocarril estuvo estrechamente vinculada a Miquel Biada, mataronense que impulsó la conexión entre Barcelona y su ciudad. El resultado convirtió Mataró en una referencia imprescindible para entender los inicios del tren en Catalunya y en el resto de la península.
De la locomotora original al Tren del Centenario
La locomotora original era una máquina británica del tipo Crewe, con una disposición de ejes 1-1-1. No se conservó, pero su memoria recuperó forma física cien años después. Con motivo del centenario de la primera línea ferroviaria, la Maquinista Terrestre y Marítima recibió el encargo de construir una réplica de la locomotora. También se fabricaron tres coches de viajeros que reproducían las antiguas clases ferroviarias: primera, segunda y tercera. La locomotora y los tres vagones formaron el conocido como Tren del Centenario, que el 28 de octubre de 1948 repitió el viaje entre Barcelona y Mataró. De esta manera, la celebración volvió a llevar sobre las vías la imagen del tren que había inaugurado la era ferroviaria un siglo antes.
Desde entonces, el Tren del Centenario ha participado en numerosas conmemoraciones. Una de las más destacadas fue la inauguración del propio Museu del Ferrocarril de Catalunya, el 3 de agosto de 1990. La locomotora quedó vinculada al museo de Vilanova i la Geltrú, donde se ha conservado como una de las piezas de mayor valor histórico y simbólico de la colección.
La historia de la Mataró, por tanto, está hecha de idas y venidas. Primero estuvo la locomotora británica original de 1848; después, su desaparición; más tarde, la reconstrucción de 1948; y finalmente, décadas de conmemoraciones, exhibiciones y tareas de conservación hasta la actual rehabilitación.
Una restauración integral de más de un año
La locomotora Mataró ha regresado al Museu del Ferrocarril de Catalunya después de pasar más de un año en un taller especializado. La intervención no se ha limitado a una mejora exterior, sino que ha actuado sobre los principales elementos mecánicos y estructurales de la máquina para recuperar su funcionamiento. Uno de los trabajos más importantes ha sido la revisión exhaustiva de la caldera, que ha sido sometida a pruebas hidrostáticas y certificada por un organismo externo acreditado. La caldera es un elemento esencial y especialmente delicado en cualquier locomotora de vapor, ya que debe soportar la presión generada durante el proceso de calentamiento del agua.
- También se han reparado los cilindros, las bielas y la bomba de engrase, se han revisado diferentes elementos estructurales y se han introducido mejoras en los inyectores. La chimenea se ha modificado para optimizar el rendimiento de la máquina.
Una de las actuaciones más complejas ha sido la reparación del arriostramiento. Los trabajos han incluido la sustitución de los tirantes que unen la caja de fuego exterior con la interior, unas piezas de difícil acceso que han obligado a realizar una intervención técnica de alta precisión. La restauración se ha completado con la recuperación estética de la locomotora y de su ténder, el vehículo posterior donde se transportan el agua y el combustible necesarios para alimentar la máquina. La pintura y los acabados han permitido devolver al conjunto su imagen histórica. El ténder fue la primera parte restaurada que volvió al museo. Ahora, con la llegada de la locomotora, el Tren del Centenario vuelve a estar reunido.
Tres horas para despertar la locomotora Mataró
Poner en marcha la locomotora Mataró es un proceso lento que permite entender hasta qué punto el ferrocarril de vapor requería conocimiento, esfuerzo y paciencia. El procedimiento dura aproximadamente tres horas. Primero hay que encender el fuego con leña. Después se introduce el carbón y se espera que la combustión caliente los aproximadamente seis metros cúbicos de agua de la caldera. Cuando se ha generado suficiente vapor, la presión activa los cilindros, mueve las bielas y finalmente pone las ruedas en movimiento. Es entonces cuando la locomotora recupera su respiración pesada: el ruido del vapor, las bielas trabajando, el humo saliendo de la chimenea y el movimiento pausado de una tecnología que revolucionó el mundo.
Los visitantes del Museo del Ferrocarril podrán volver a contemplar este proceso con las explicaciones del maquinista y el fogonero. La exhibición permite ir más allá de la observación de una pieza estática y comprender cómo funcionaban las primeras locomotoras.
La locomotora Mataró vuelve a casa
La locomotora se presentó públicamente de nuevo el miércoles 29 de julio. Al acto de puesta en marcha asistieron el primer teniente de alcalde de Mataró, Miquel Àngel Vadell; el alcalde de Vilanova i la Geltrú, Juan Luis Ruiz; la directora gerente de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, Ángeles Táuler, y el director del Museo del Ferrocarril de Catalunya, Luis Ubalde. La intervención ha sido posible gracias a la inversión de la Fundación de los Ferrocarriles Españoles, responsable de la gestión del museo, y a la participación de su plantilla. También han colaborado desinteresadamente los voluntarios Ricard Soler y Fernando Catalán, junto con la empresa adjudicataria de los trabajos.
El regreso de la locomotora Mataró permite recuperar uno de los grandes iconos de la historia ferroviaria. La máquina vuelve a funcionar en Vilanova i la Geltrú, pero su nombre, su memoria y su significado siguen llevando inevitablemente hasta Mataró.
Casi dos siglos después del primer viaje, aquella locomotora todavía explica una historia de progreso. La de un tren que unió Barcelona y Mataró, la de una ciudad que dio nombre a la modernidad ferroviaria y la de una réplica que, después de una restauración integral, vuelve a moverse para que las nuevas generaciones puedan entender cómo empezó todo.
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