Diversos conservantes utilizados habitualmente para alargar la vida de los alimentos podrían incrementar el riesgo de desarrollar cáncer y diabetes tipo 2. Así lo indican dos estudios de gran alcance realizados en Francia, basados en datos de más de 100.000 personas seguidas durante catorce años, entre 2009 y 2023.
La investigación, liderada por equipos del Instituto Nacional de Salud de Francia, la Sorbona y la Universidad París Cité, cruzó millones de registros sobre hábitos alimentarios, estilo de vida e historial médico de los participantes. Aunque los autores subrayan que será necesario confirmar los resultados con nuevos estudios, aseguran que es la primera vez que se analiza a gran escala la relación entre la exposición a conservantes alimentarios y estas dos enfermedades.
La investigadora del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) Camille Lassale destaca la importancia del trabajo tanto por el número de participantes como por la cantidad de datos recopilados. Cada voluntario informó con detalle de todo lo que comía durante siete días, repartidos a lo largo de dos años. Ante estos resultados, Lassale recomienda evitar el alarmismo, pero es clara: cuanto menos conservantes, mejor, y siempre que sea posible conviene priorizar los alimentos frescos y cocinados en casa. También recuerda que la responsabilidad no debe recaer solo en el consumidor e insta a los gobiernos a promover políticas que faciliten el acceso a productos frescos y limiten el consumo de ultraprocesados.
Los aditivos 'E'
Los conservantes analizados son los conocidos 'E', códigos que aparecen en las etiquetas de los alimentos, especialmente entre los E200 y E299, así como algunos antioxidantes de los grupos E300 y E399. Están presentes en carnes procesadas como el bacon, el jamón y los embutidos, pero también en quesos, panes, pasteles, vinos, cervezas, salsas y platos preparados.
Uno de los estudios, publicado en el British Medical Journal, se centró en el cáncer. Tras analizar diecisiete conservantes en más de 105.000 personas, los investigadores concluyeron que seis de ellos se asocian con un aumento del riesgo. Entre estos se encuentran el nitrito de sodio (E250), vinculado a un 32% más de riesgo de cáncer de próstata; el nitrato de potasio (E252), relacionado con el cáncer de mama; los sorbatos (E200–E203); el metabisulfito de potasio (E224); y varios acetatos.
El segundo estudio, publicado en Nature Communications, puso el foco en la diabetes tipo 2. En este caso, doce de los diecisiete conservantes analizados se asociaron con un riesgo casi un 50% más alto de desarrollar la enfermedad. Entre los aditivos implicados están el sorbato de potasio, el metabisulfito de potasio, el nitrito de sodio y algunos acetatos.
Todo ello refuerza un mensaje cada vez más claro: reducir el consumo de alimentos ultraprocesados y apostar por una dieta basada en productos frescos puede ser clave para proteger la salud a largo plazo.
Fuente: www.3cat.cat/3catinfo
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