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Cambiar las sábanas cada semana no és tan importante como la manera de lavarlas

Redacció

Cambiar las sábanas cada semana no es tan importante como la forma de lavarlas, según la ciencia

La temperatura de lavado es clave para eliminar los ácaros del polvo, y los estudios apuntan a que lavar a 60 grados o con vapor puede ser mucho más efectivo que seguir un calendario estricto

 

Cambiar las sábanas cada siete días es una de las recomendaciones domésticas más extendidas, pero la ciencia apunta que la frecuencia no es el único factor importante para mantener la cama limpia. La temperatura de lavado puede tener un papel determinante, especialmente cuando se trata de eliminar los ácaros del polvo, unos organismos microscópicos que pueden desencadenar síntomas alérgicos.

La pauta de cambiar las sábanas cada siete o diez días se ha transmitido durante generaciones, pero no proviene de un ensayo clínico que demuestre que este intervalo sea imprescindible para toda la población. Según la información disponible, esta recomendación está especialmente relacionada con las medidas de control de los ácaros en personas con alergia. Por lo tanto, no hay evidencias concluyentes de que cambiar las sábanas cada semana, en lugar de hacerlo cada dos, tenga un impacto directo en la salud de las personas que no presentan problemas específicos.

La temperatura de lavado, un factor determinante

Más allá de marcar una fecha en el calendario, lo que puede marcar la diferencia es la temperatura del agua con la que se lavan las sábanas. Un estudio publicado en 2008 analizó la supervivencia de los ácaros en diferentes condiciones de lavado y observó diferencias significativas según la temperatura.

En concreto, los lavados a 30 grados eliminaron aproximadamente el 6,5% de los ácaros, mientras que a 40 grados la cifra se situaba en el 9,6%. En cambio, los lavados a 60 grados o con vapor lograron eliminarlos todos, según los resultados recogidos en el estudio.

Estos datos ponen de manifiesto que, cuando el objetivo es combatir los ácaros, la temperatura puede ser más relevante que la diferencia entre cambiar las sábanas cada siete o cada catorce días. Sin embargo, conviene tener en cuenta las indicaciones de lavado de cada tejido para evitar su deterioro.

Hacer la cama justo después de levantarse no elimina los ácaros

Otra recomendación habitual es dejar la cama sin hacer durante un rato por la mañana para favorecer su ventilación y dificultar la supervivencia de los ácaros. Sin embargo, estos organismos son resistentes y pueden recuperar la humedad que necesitan gracias a las condiciones que se generan cuando dormimos.

Por ello, airear la cama puede formar parte de las rutinas de higiene del hogar, pero no es una garantía para eliminar estos microorganismos. En personas con alergia a los ácaros, hay que priorizar las medidas específicas de control ambiental y seguir las recomendaciones sanitarias.

Los hongos y las mascotas también influyen en la higiene

Los ácaros no son los únicos organismos que pueden acumularse en la ropa de cama. Las investigaciones también han detectado diversas especies de hongos en almohadas utilizadas habitualmente, hecho que refuerza la importancia de mantener una higiene adecuada.

Además, las personas que duermen con perros o gatos pueden necesitar lavar las sábanas con más frecuencia, ya que las mascotas pueden dejar pelos, suciedad y otros residuos.

Finalmente, los expertos también destacan la importancia de lavarse las manos después de manipular ropa sucia para reducir el riesgo de transmisión de microorganismos. En definitiva, más que seguir una norma rígida para cambiar las sábanas, conviene adaptar la frecuencia a las necesidades de cada hogar y prestar atención a cómo se lavan.

Fuente: www.xataka.com/medicina-y-salud


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