Hay una sensación que muchas familias de Mataró conocen bien: la del dentista de toda la vida. Aquel profesional de confianza a quien ibas de pequeño, que conoce tu boca y, probablemente, también la de tus padres. Con el paso de los años, sin embargo, muchos de aquellos dentistas veteranos de la ciudad se han ido jubilando o están a punto de hacerlo. Y con ellos queda un vacío difícil de llenar: el de la confianza.
Es precisamente aquí donde Clínica Dental MónBlanc ha sabido recoger el testimonio. Situada en el centro de Mataró, la clínica se ha convertido durante los últimos trece años en el dentista de referencia de muchas familias que continúan buscando lo mismo de siempre: proximidad, seguridad, calidad y un profesional en quien poder confiar.
Un dato lo resume especialmente bien: según explican desde MónBlanc, cerca del 80% de los nuevos pacientes llegan recomendados por otras personas que ya han pasado por la clínica. Una confianza construida paciente a paciente y visita tras visita. MónBlanc abrió sus puertas en el año 2013, pero la experiencia de sus responsables va mucho más allá. Lluís lleva 25 años ejerciendo en Mataró, mientras que tanto él como Carlota acumulan más de dos décadas de trayectoria profesional. Esta continuidad explica que hoy abuelos, padres, madres e hijos puedan compartir la misma clínica.
"No somos una cadena, somos personas que estamos aquí"
Lejos del modelo de las grandes cadenas dentales, MónBlanc reivindica una forma de hacer basada en la proximidad. "No somos una cadena, somos personas que estamos aquí", resumen desde la clínica. Esta filosofía se nota en el tiempo dedicado a cada visita, en el trato directo con el profesional y en la voluntad de conocer realmente a la persona que se sienta en la silla.
No se trata simplemente de detectar un problema y convertirlo en un presupuesto. En MónBlanc la relación entre dentista y paciente empieza desde la primera visita, escuchando sus necesidades y explicando con claridad las diferentes opciones de tratamiento.
Es, en definitiva, una recuperación de aquella relación tradicional con el dentista de confianza, pero incorporando todos los recursos de la odontología actual.
La salud dental no puede ser low cost
Una de las preguntas que escuchan a menudo es si sus tratamientos son caros. La respuesta de MónBlanc es clara: no practican una odontología low cost, porque consideran que este modelo es difícilmente compatible con un servicio de calidad, buenos profesionales, materiales de primer nivel y tratamientos pensados para durar.
Cuando se habla de salud, buscar únicamente la opción más barata puede acabar saliendo caro. Un tratamiento inadecuado puede significar más visitas, nuevas intervenciones y un mayor desgaste con el paso de los años. La apuesta de MónBlanc es justamente la contraria: buenos profesionales, diagnósticos personalizados, tecnología avanzada y soluciones adaptadas a cada paciente.
Esto no significa que el aspecto económico quede al margen. La clínica ofrece facilidades de pago para que el dinero no se convierta en una barrera a la hora de recibir el tratamiento que cada persona necesita.
Tecnología para ver el resultado antes de empezar
Esta exigencia en el tratamiento va también acompañada de una apuesta por la tecnología. MónBlanc cuenta con herramientas digitales que permiten obtener una imagen muy precisa de la boca del paciente y planificar con detalle los diferentes tratamientos. En determinados casos, esta tecnología permite incluso visualizar cómo puede quedar la sonrisa antes de empezar el proceso, facilitando que el paciente entienda qué se hará y qué resultado se busca.
Todo ello se complementa con un equipo de especialistas capaz de abordar las diferentes necesidades de salud y estética dental desde una mirada global. Trece años después de abrir en el centro de Mataró, MónBlanc sigue defendiendo la misma idea con la que empezó: cuidar cada boca con seriedad, perfeccionismo y proximidad.