Casi la mitad de la población mundial ronca en algún momento de su vida. Aunque es un fenómeno muy habitual, eso no significa que sea normal. Tal como explica Odile Romero Santo Tomás, jefa de Neurofisiología del Hospital Vall d’Hebron y coordinadora de su Unidad del Sueño, “lo normal es no roncar”. De hecho, el ronquido es un síntoma que indica que algo no funciona del todo bien en las vías respiratorias superiores.
Roncar es el sonido que se produce cuando hay una disminución del paso del aire. Esta reducción suele estar causada por el colapso de alguna estructura de la orofaringe, al fondo de la boca. Cuando el aire circula con dificultad, los tejidos vibran y generan el sonido característico. Es una situación relativamente frecuente, ya que hay muchos momentos en los que la vía aérea puede quedar parcialmente obstruida mientras dormimos.
El ronquido, por sí solo, no comporta ninguna patología médica ni es un factor de riesgo cardiovascular. A menudo es solo una molestia para quien duerme al lado. El problema aparece cuando se acompaña de paradas respiratorias: las llamadas apneas del sueño. En estos casos, la persona deja de respirar durante unos segundos, baja el nivel de oxígeno en sangre y, después, emite un ronquido fuerte para recuperar el paso del aire. Si estas apneas se repiten con frecuencia, hablamos del síndrome de apnea del sueño, una condición que puede ser leve, moderada o severa y que, a partir de ciertos niveles, incrementa el riesgo cardiovascular.
Además, esta alteración fragmenta el descanso y puede provocar cansancio diurno, dificultades de concentración, pérdida de memoria o irritabilidad. Ante la sospecha de apneas, hay que consultar a un profesional, habitualmente un otorrinolaringólogo o un especialista del sueño.
Causas del ronquido
Las causas del ronquido son diversas. Influyen factores anatómicos, como una mandíbula pequeña, una lengua grande o una campanilla voluminosa; el sobrepeso; las alergias; el consumo de alcohol, tabaco o ciertos medicamentos que relajan los tejidos; y la postura al dormir, sobre todo boca arriba. La edad también juega un papel importante, ya que con los años los músculos se vuelven más laxos.
Los hombres roncan más que las mujeres, principalmente por diferencias fisiológicas, y aproximadamente un 15% de los hombres adultos padecen apneas. En las mujeres, la incidencia aumenta después de la menopausia. En cuanto a los niños, roncar no es normal y, si ocurre de manera habitual, hay que consultar al pediatra.
Por último, conviene desterrar un viejo mito: roncar no es señal de dormir bien ni de buena salud. Al contrario, puede ser un aviso que el cuerpo nos envía para que prestemos atención a nuestra respiración mientras dormimos.
Fuente: www.3cat.cat/3catinfo
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