La primavera llega este viernes y, con ella, una temporada de alergias que este año se prevé especialmente intensa y persistente. Las condiciones meteorológicas de los últimos meses tienen mucho que ver: las lluvias abundantes acumuladas durante el invierno, combinadas con temperaturas suaves recientes, han creado el escenario perfecto para una polinización más vigorosa de lo habitual.
Según la Red Aerobiológica de Cataluña, vinculada a la Universidad Autónoma de Barcelona, la polinización ya se ha adelantado a mediados de febrero con niveles superiores a las medias históricas de los últimos 30 años. Aunque el frío inicial de 2026 retrasó la floración de especies como el ciprés, el fresno o el avellano, el arranque posterior ha sido mucho más intenso de lo habitual gracias al exceso de agua disponible.
En cuanto a los árboles típicos de primavera, como el plátano —uno de los más alergénicos—, así como el sauce, el álamo o el roble, se espera que comiencen su polinización en los plazos habituales pero con una gran intensidad. En el caso de las plantas herbáceas, como las gramíneas o la parietaria, la situación puede ser aún más complicada: no solo se prevé una polinización fuerte, sino también más prolongada en el tiempo, posiblemente hasta bien entrado el verano.
La lluvia, en este contexto, tiene un doble efecto. A corto plazo, puede limpiar el aire y ofrecer una cierta tregua a los alérgicos. Pero a largo plazo, favorece el crecimiento de plantas y hongos, alargando así la presencia de polen en el ambiente y, con ella, los síntomas.
Este escenario tiene un impacto directo en la salud pública. En Cataluña, cerca de dos millones de personas padecen alguna enfermedad alérgica respiratoria, y las previsiones apuntan a que esta cifra se podría duplicar de cara al 2050. Según la Sociedad Catalana de Alergia e Inmunología Clínica, un 25% de la población padece rinitis y hasta un 12% asma alérgica. Además, en cuatro de cada diez casos de rinoconjuntivitis y asma, el polen es el desencadenante principal.
El cambio climático y la contaminación, factores clave
El cambio climático y la contaminación agravan aún más esta problemática. El aumento de las temperaturas y los inviernos más suaves alargan los períodos de polinización e incrementan la concentración de polen en el aire. Paralelamente, la contaminación no solo afecta las vías respiratorias, sino que también modifica la composición del polen, haciéndolo más agresivo para el organismo.
Ante este panorama, el diagnóstico precoz y la prevención son fundamentales para mejorar la calidad de vida de los pacientes. Iniciativas como la plataforma Planttes, basada en ciencia ciudadana, permiten identificar y localizar plantas alergógenas en las calles y plazas, ayudando así a gestionar mejor la exposición.
Todo apunta, pues, que esta primavera no será fácil para los alérgicos. Preparación, información y seguimiento serán claves para afrontar una temporada que se prevé más larga e intensa que nunca.
Fuente: www.3cat.cat/3catinfo
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