La artritis es una palabra que muchas personas asocian automáticamente con el envejecimiento, pero la realidad es mucho más compleja. Dolor en las manos, rigidez al levantarse o dificultades para hacer gestos cotidianos como abrir un bote o abrocharse una camisa pueden ser algunas de las primeras señales de alerta. Sin embargo, muchos pacientes tardan en consultar a un especialista porque los síntomas iniciales a menudo parecen poco importantes.
El doctor Manel Pujol, reumatólogo de Àptima Centre Clínic, recuerda que la artritis “no es una enfermedad, sino un síntoma”. Es decir, la inflamación de una articulación puede tener causas muy diversas y el trabajo del reumatólogo es identificar qué enfermedad hay detrás.
Según el especialista, una de las ideas erróneas más habituales es pensar que la artritis solo afecta a la gente mayor. En realidad, puede aparecer a cualquier edad y presentarse de formas muy diferentes. Entre los tipos más frecuentes se encuentran la artritis reumatoide y la artritis psoriásica, dos patologías que comparten la inflamación articular pero que tienen características propias.
La artritis reumatoide provoca habitualmente un dolor inflamatorio que acostumbra a intensificarse durante la noche y que incluso puede despertar al paciente mientras duerme. También es frecuente una rigidez importante de las articulaciones, especialmente por la mañana, que puede durar más de dos o tres horas. Una de las características es que esta molestia tiende a mejorar con el movimiento y la actividad física moderada.
El doctor Pujol explica que esta enfermedad no es estrictamente hereditaria, aunque sí que intervienen factores genéticos e inmunológicos. El sistema inmunitario, por motivos aún no del todo conocidos, acaba atacando las propias articulaciones y provoca inflamación crónica.
En el caso de la artritis psoriásica, el origen está relacionado con la psoriasis, una enfermedad inflamatoria de la piel. No todas las personas con psoriasis desarrollan artritis, pero sí que tienen más riesgo de padecerla. Además, según el reumatólogo, la obesidad es un factor que puede favorecer su aparición.
Otro de los aspectos que genera más debate es la relación entre el dolor articular y los cambios meteorológicos. Muchas personas aseguran notar más molestias cuando va a llover o cuando cambia el tiempo, una percepción que a menudo ha sido cuestionada. Sin embargo, el doctor Pujol afirma que esta relación está demostrada.
Según explica, cuando hay una bajada de la presión atmosférica también se producen cambios en la presión de las articulaciones, hecho que puede aumentar la sensación de dolor. Ahora bien, esto no significa que la enfermedad empeore, sino simplemente que los síntomas se perciben con más intensidad.
Un diagnóstico precoz, clave
Los especialistas insisten en que un diagnóstico precoz es clave para evitar daños articulares y mejorar la calidad de vida de los pacientes. Por eso recomiendan consultar a un profesional cuando el dolor, la inflamación o la rigidez se mantienen en el tiempo o interfieren en las actividades cotidianas.
Fuente: www.rac1.cat/salut
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