En una sociedad marcada por el ritmo acelerado y las exigencias constantes, el descanso a menudo queda relegado a un segundo plano. Sin embargo, la ciencia insiste en que dormir bien es uno de los pilares fundamentales de la salud y la longevidad. De hecho, los expertos definen la longevidad como una “silla con seis patas”: la genética, la alimentación, el ejercicio físico, el entorno social, la ausencia de hábitos nocivos y, finalmente, el descanso. Este último, sin embargo, es a menudo el gran olvidado.
Los datos lo confirman. En Catalunya, la media de horas de sueño se sitúa en solo seis horas diarias, lejos de las ocho recomendadas por los especialistas. Según un estudio de la Unidad del Sueño del Hospital Vall d’Hebron, solo un 17% de la población afirma tener una calidad de sueño excelente, mientras que la gran mayoría padece algún tipo de trastorno relacionado con el descanso. Este déficit de sueño puede tener consecuencias importantes tanto en la salud física como mental.
En este contexto, la psicóloga experta en trastornos del sueño Núria Roure pone el foco en un hábito sencillo pero a menudo abandonado en la edad adulta: la siesta. Según explica, recuperar esta costumbre puede tener beneficios significativos para la salud e incluso contribuir a alargar la esperanza de vida.
La clave se encuentra en lo que se conoce como sueño bifásico, un modelo de descanso que divide el sueño en dos partes: una principal durante la noche y una más corta a lo largo del día. Diversos estudios indican que este patrón puede favorecer la regeneración cerebral y mejorar la calidad del descanso nocturno. La siesta, en este sentido, actúa como una pausa reparadora que ayuda al cuerpo a recuperar energía y reducir el estrés acumulado.
Ahora bien, no todas las siestas son igualmente beneficiosas. Los expertos recomiendan que no superen los 20 o 30 minutos, ya que un descanso más prolongado puede interferir en el sueño nocturno y provocar el efecto contrario. También es importante adaptar este hábito a las necesidades individuales y evitarlo en casos de insomnio o dificultades para dormir.
Factores clave para mejorar la calidad del sueño
Más allá de la siesta, los especialistas recuerdan que hay otros factores clave para mejorar la calidad del sueño. Mantener horarios regulares para ir a dormir y levantarse ayuda a regular el reloj biológico, mientras que crear un entorno adecuado en la habitación —tranquilo, oscuro y confortable— favorece el descanso. También se recomienda reservar la cama exclusivamente para dormir, evitando actividades como mirar la televisión o utilizar dispositivos electrónicos.
Otros hábitos saludables incluyen la práctica regular de ejercicio físico, el establecimiento de rutinas relajantes antes de ir a dormir y evitar comidas abundantes a última hora del día. En conjunto, pequeños cambios en la rutina diaria pueden marcar una gran diferencia en la calidad del descanso.
Recuperar la siesta, pues, no es solo una cuestión de tradición o comodidad, sino una herramienta potencial para mejorar la salud y aumentar la longevidad en una sociedad que cada vez duerme menos.
Fuente: naciodigital.cat
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