La fotografía, la imagen transmite una escena de calma atenta antes de la acción. Los niños se sientan en el suelo, en corro o en fila, con los ojos clavados en el entrenador, que les habla justo antes de dar paso a los ejercicios y a los juegos del día. Hay aquella mezcla tan propia de las sesiones escolares entre curiosidad, expectación y ganas de moverse. Todavía no corre el balón, pero ya se intuye todo lo que vendrá después: pases, desplazamientos, risas, pruebas de habilidad y el descubrimiento de un deporte que, para muchos de estos niños y niñas, es todavía nuevo. En este instante previo, el balonmano no es solo una disciplina deportiva; es sobre todo una invitación a probar, a aprender y a compartir.
Esta es precisamente la esencia del programa escolar que despliega el Club Handbol Llavaneres Maresme por el territorio de las 3 Viles, un trabajo de sembrar a pie de escuela para que el balonmano arraigue aún más entre los niños. El caso de la Escola Sant Jordi de Sant Vicenç de Montalt es un buen ejemplo, ya que es la primera vez que se ha trabajado de manera singular este deporte. Las sesiones, integradas dentro de las clases de educación física, se convierten en una puerta de entrada muy valiosa para niños que quizás no han tenido nunca un balón de balonmano en las manos.
Joan Maymó, presidente, jugador y entrenador del club, y una de las personas que más se desvive por ampliar la base, resume así la filosofía de la iniciativa: “Nos ponemos en contacto con escuelas, en este caso la Escola Sant Jordi de Sant Vicenç, y durante las clases de educación física hacemos unas sesiones de introducción al balonmano. Siempre intentamos hacerlo con el máximo de escuelas posibles y con todos los cursos que se pueda”. En el caso concreto de Sant Jordi, añade, “hemos hecho dos sesiones en los cursos de 3º, 5º y 6º de primaria”.
Sesiones dirigidas
Estos encuentros no se limitan a enseñar cuatro movimientos básicos. Son sesiones pensadas para que los niños se familiaricen primero con el balón, con el bote, el pase o el lanzamiento; después con los gestos técnicos más simples y, poco a poco, con las reglas básicas del juego. Todo ello, sin embargo, desde una mirada lúdica, a través de ejercicios dinámicos y juegos adaptados a cada edad. Así, el balonmano deja de ser un deporte desconocido para convertirse en una experiencia viva de cooperación, atención, movimiento y toma de decisiones compartida.
Maymó lo tiene claro cuando subraya la importancia de este trabajo de base: “Estas actividades son vitales para que niños y niñas se animen a hacer este deporte”. Y lo dice desde la experiencia. Ahora mismo, el club ya dispone “de un grupo de 3º hasta 5º que hacen balonmano a nivel extraescolar; entrenan lunes y miércoles de 16.30 a 18.30”. El objetivo es evidente: “A raíz de estas sesiones quizás algún niño o niña se anima a probar el deporte y podemos completar el grupo y poder hacer un equipo base”.
Esta vocación de crecer desde abajo es, de hecho, coherente con la historia de un club que este año celebra medio siglo de vida. El balonmano en Sant Andreu de Llavaneres es mucho más que una actividad deportiva: es memoria colectiva, identidad compartida y constancia. Después de años de ausencia, el renacimiento llegaría en 2012, con una nueva etapa impulsada desde la base. Con el tiempo han ido apareciendo equipos sénior, éxitos deportivos y una estructura sólida que ha consolidado el club como un referente del balonmano en el territorio. Por eso, el programa escolar no es una acción aislada: es la continuación natural de una historia que quiere proyectarse hacia el futuro.
Los beneficios del balonmano?
¿Y por qué puede ser una buena idea que un niño o una niña dé el paso y se inicie en el balonmano? Hay, como mínimo, cinco grandes razones.
- Mejora la coordinación y las habilidades motrices. Correr, botar, pasar, saltar y lanzar hace que los niños trabajen el cuerpo de una manera muy completa y dinámica.
- Refuerza el trabajo en equipo. El balonmano es un deporte colectivo donde la colaboración es imprescindible y donde los niños y niñas aprenden a jugar pensando en el grupo.
- Ayuda a ganar confianza y capacidad de decisión. Durante el juego, los niños deben resolver situaciones rápidamente, tomar decisiones y asumir pequeños retos que les hacen crecer.
- Transmite valores positivos. El compromiso, el respeto por las normas, la constancia y la camaradería son aspectos esenciales que el balonmano ayuda a reforzar.
- Es un deporte divertido y estimulante. Tiene ritmo, acción y una gran capacidad de enganchar a aquellos niños y niñas que lo descubren y lo prueban por primera vez.
Esto es lo que busca el Club Balonmano Llavaneres Maresme cuando entra en las escuelas de las 3 Viles: no solo enseñar un deporte, sino despertar una afición, abrir una oportunidad y ampliar una comunidad. La fotografía de los niños escuchando al entrenador antes de empezar es, en este sentido, mucho más que una instantánea escolar. Es la imagen de una semilla. De una tradición de 50 años que no quiere vivir solo del recuerdo, sino continuar creciendo con nuevas manos, nuevas ilusiones y nuevos balones botando en pista.
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