El Maresme continúa siendo uno de los principales escenarios del cultivo intensivo de marihuana en Catalunya. Los Mossos d’Esquadra han desmantelado ahora una nueva plantación con más de 1.500 plantas escondidas en dos viviendas de Cabrils y han detenido a cuatro hombres acusados de tráfico de drogas, defraudación eléctrica y pertenencia a organización criminal.
La operación, liderada por la Unidad de Investigación de Premià de Mar, pone de nuevo el foco sobre un fenómeno que hace años que prolifera en la comarca: las plantaciones indoor de marihuana instaladas en chalets, casas y pisos aparentemente normales, a menudo controladas por organizaciones criminales que adaptan completamente los inmuebles para convertirlos en centros de producción de droga.
Los arrestados son cuatro hombres de 21, 23, 28 y 69 años, detenidos el pasado 5 de mayo. La investigación se había iniciado en febrero, cuando agentes de paisano e investigadores detectaron indicios de posibles cultivos de marihuana en varios domicilios de Cabrils.
Después de semanas de vigilancias y gestiones policiales, los Mossos confirmaron las sospechas e identificaron dos viviendas presuntamente dedicadas al cultivo intensivo de cannabis. Finalmente, se efectuaron dos entradas y registros simultáneos.
Lo que encontraron los Mossos en uno de los domicilios
Infraestructura preparada para el cultivo masivo
Durante los registros, los agentes intervinieron más de 1.500 plantas de marihuana en avanzado estado de crecimiento y una infraestructura completamente preparada para la producción indoor. En el interior de las viviendas había múltiples aparatos de aire acondicionado, sistemas de iluminación LED y todo tipo de elementos destinados a maximizar la producción de droga.
En uno de los domicilios también se localizaron más de 17 kilos de marihuana ya preparada para su distribución en el mercado ilegal.
Según la compañía suministradora, las instalaciones estaban conectadas fraudulentamente a la red eléctrica. El consumo sustraído superaría los 158.000 euros, una práctica habitual en este tipo de plantaciones para evitar los enormes costes energéticos derivados del cultivo interior.
La organización estaba conectada de forma fraudulenta a la red eléctrica
Un fenómeno cronificado en el Maresme
El caso de Cabrils no es ni mucho menos aislado. El Maresme hace años que se ha convertido en una de las comarcas más afectadas por la expansión del negocio de la marihuana, con plantaciones detectadas tanto en urbanizaciones residenciales como en pisos del núcleo urbano o incluso en zonas boscosas apartadas.
Las organizaciones criminales suelen alquilar chalets en urbanizaciones tranquilas, especialmente casas con sótanos o grandes espacios interiores, que transforman completamente para instalar cultivos intensivos. La presencia constante de aparatos eléctricos, ventilación y luz artificial provoca consumos energéticos desorbitados y a menudo acaba generando problemas de convivencia o riesgo de incendio.
Pero más allá del cultivo, las autoridades alertan desde hace tiempo del aumento de la violencia asociada al narcotráfico. Los elevados beneficios que mueve el mercado de la marihuana han favorecido la presencia de organizaciones criminales cada vez más profesionalizadas y disputas entre grupos rivales.
En los últimos años, el Maresme ha registrado diversos episodios vinculados a los llamados narcoasaltos —robos violentos entre bandas dedicadas al tráfico de droga— así como secuestros, tiroteos y otros hechos graves relacionados con este negocio ilícito.
Los cuatro detenidos pasaron a disposición judicial en el juzgado de guardia de Mataró el pasado 7 de mayo.