El gran despliegue anunciado por la Generalitat para transformar la movilidad en el Maresme ya tiene la primera respuesta contundente de uno de los actores que más ha contribuido durante las últimas décadas a situar esta cuestión en el centro del debate comarcal. Preservem el Maresme ha hecho público un posicionamiento crítico ante el denominado Convenio Maresme, la hoja de ruta con la que el Govern prevé desplegar durante los próximos años la pacificación de la N-II, nuevos accesos y mejoras en la C-32 y otras actuaciones de movilidad.
La Generalitat ha presentado el Convenio Maresme como una transformación integral del corredor de la N-II y la C-32, con 384 millones de euros de financiación estatal hasta 2032. Entre otras actuaciones, prevé nuevos enlaces de la autopista en Teià, Premià de Mar y Cabrils-Vilassar de Mar, completar los de Alella-el Masnou y Sant Andreu de Llavaneres, estudiar las conexiones de Calella y Pineda y desplegar progresivamente la pacificación de la antigua carretera nacional. En Mataró, donde la tramitación está más avanzada, la Generalitat prevé licitar este verano unas obras valoradas en cerca de nueve millones de euros.
- Preservem el Maresme considera una buena noticia que estos proyectos de pacificación avancen y reclama que lo hagan "cuanto antes mejor", pero advierte que transformar físicamente la N-II no será suficiente si no cambia también el modelo global de movilidad, transporte público y crecimiento urbanístico de la comarca.
Y la primera crítica llega, precisamente, antes de entrar en el contenido de los proyectos. La coordinadora lamenta haber conocido los detalles de la presentación a través de los medios de comunicación y reprocha al Departament de Territori que no contara con las plataformas locales y vecinales, entidades agrarias, ecologistas y científicas que forman parte de Preservem. Lo expresa con ironía en su comunicado: "Agradecemos la desconsideración que el Departament ha tenido con las entidades".

Preservem el Maresme, una voz con historia en el debate de la N-II y la C-32
La crítica tiene un peso especial por la trayectoria de la coordinadora. Preservem el Maresme lleva más de quince años participando activamente en el debate sobre las grandes infraestructuras de la comarca. La plataforma confluyó a partir de las movilizaciones contra los laterales previstos en la C-32 y convirtió en reivindicaciones centrales el fin de los peajes, la pacificación de la N-II y un modelo de movilidad menos dependiente del vehículo privado. Ya en 2010 presentaba alegaciones contra la denominada ronda del Baix Maresme.
- El fin del peaje de la C-32 en septiembre de 2021, después de 52 años de concesión, fue celebrado públicamente por la plataforma como el final de una etapa y el inicio de otra, con la pacificación de la N-II y la mejora del transporte público como siguientes objetivos.
Es desde esta trayectoria que Preservem reivindica ahora su derecho a ser escuchada. La coordinadora recuerda que, a pesar de unas posibilidades de participación que considera insuficientes, durante los últimos años ha presentado alegaciones a los nuevos enlaces de la C-32, ha participado en el debate comarcal sobre la pacificación y ha planteado alternativas concretas sobre rotondas, arbolado, conexiones con el transporte público o impactos ambientales.
Uno de los ejemplos más recientes es Canet de Mar. Las entidades agrupadas bajo Preservem combatieron el nuevo enlace previsto de la C-32 por el impacto ambiental y por considerar que no estaba justificada su necesidad. Finalmente, Territori descartó este acceso, una decisión que la coordinadora consideró una victoria de la movilización ciudadana.
También en Premià de Mar, las alegaciones presentadas por el Ayuntamiento y la plataforma vecinal COVANA C32 han comportado modificaciones en el estudio ambiental del futuro acceso, especialmente para reducir la afectación sobre el Camí del Mig.
Para Preservem, estos precedentes demuestran que incorporar a las entidades que conocen el territorio no es un trámite accesorio, sino una manera de evitar proyectos que después se tienen que alterar o retirar. La coordinadora cita los casos del enlace de Canet, los antiguos laterales de la C-32 o los diferentes intentos de alargar la autopista hacia Lloret.
Alerta por el nuevo enlace de Calella
Una de las carpetas que la plataforma vigilará especialmente es el futuro enlace de la C-32 en Calella. El Conveni Maresme mantiene sobre la mesa esta actuación, todavía pendiente de concreción. La Generalitat prevé someter a información pública a partir del otoño de 2026 el estudio sobre la mejora de la accesibilidad de Calella y la compleción del enlace de Pineda. Preservem anuncia que ya está organizando debate y estudiando alternativas ante esta propuesta. La plataforma quiere evitar que se repitan situaciones como la de Canet y reclama que antes de aprobar una nueva infraestructura se evalúe la necesidad real, el impacto territorial y las alternativas posibles.
La coordinadora también vuelve a rechazar el alargamiento de la C-32 hasta Lloret de Mar, un proyecto al que se ha opuesto históricamente. Considera que recuperar esta actuación significaría destinar nuevamente grandes recursos a "un modelo obsoleto" basado en infraestructuras para el vehículo privado en lugar de utilizar esta capacidad inversora para reforzar el transporte público.
La R1, la gran carpeta que Preservem echa de menos
Aquí aparece una de las principales ausencias que denuncia Preservem el Maresme. Para la coordinadora, no es posible repensar seriamente la movilidad de la comarca sin abordar el futuro de la R1 de Rodalies, una infraestructura que califica de "precaria" y que, además, afronta la amenaza estructural derivada de la regresión del litoral. La plataforma reclama a la Generalitat y al Consell Comarcal del Maresme un debate "interdisciplinario, profundo, técnico y participativo" sobre qué debe pasar con la actual línea ferroviaria a medio y largo plazo. Considera que la transformación de la N-II y la C-32 debería ir vinculada necesariamente a una estrategia ferroviaria ambiciosa.
La misma demanda se extiende a la red de autobuses del Maresme. Preservem reclama reforzarla desde una perspectiva intermodal, conectando mejor bus, tren, bicicleta y movilidad a pie, en vez de concebir cada uno de estos sistemas por separado. Es aquí donde se sitúa el principal desacuerdo de fondo. La coordinadora considera que el Conveni Maresme concreta una agenda, unos calendarios y unas inversiones, pero que continúa manteniendo una priorización excesiva del transporte en vehículo privado.

El riesgo de que los nuevos accesos generen más urbanización
Preservem introduce, además, una cuestión que va más allá estrictamente de la movilidad: qué pasará urbanísticamente alrededor de los nuevos accesos de la C-32 y de la futura N-II pacificada. La plataforma reclama un blindaje urbanístico de los entornos de los nuevos enlaces para evitar que una mejora de la accesibilidad acabe convirtiéndose en el reclamo para nuevas urbanizaciones, grandes superficies comerciales o promociones inmobiliarias de lujo. El argumento es que nuevos desarrollos junto a los accesos pueden acabar generando justamente el efecto contrario al que persigue la pacificación: más construcción, más desplazamientos y más dependencia del vehículo privado.
Preservem cita como ejemplo de la presión urbanística existente en la comarca promociones como la Cisa-Can Nolla, en el entorno de Premià, y reclama que la planificación de las infraestructuras vaya acompañada de instrumentos que impidan que los nuevos nudos viarios actúen como polos de atracción de más crecimiento inmobiliario.
Sí a pacificar la N-II, pero no solo eso
La posición de Preservem el Maresme ante el Convenio Maresme no es, por lo tanto, un rechazo global a las actuaciones anunciadas. Al contrario: la plataforma considera que la pacificación de la N-II es necesaria y se debe desplegar tan pronto como sea posible, una reivindicación que ella misma ha defendido durante años. El desacuerdo se sitúa en el modelo que debe acompañar esta transformación. Para la coordinadora, si no se modifica a la vez la política urbanística, la eficacia de la R1, la red de autobuses y la prioridad inversora, el Maresme continuará sufriendo problemas de congestión a pesar de haber reformado la antigua carretera nacional.
La Generalitat defiende que el Convenio busca precisamente una movilidad más integrada y que la transformación de la N-II debe priorizar los desplazamientos a pie, en bicicleta y transporte público, mientras que una C-32 con más conexiones debe absorber el tráfico de paso que actualmente circula por la carretera y por los centros urbanos. Preservem, sin embargo, considera que los nuevos accesos, el proyecto hacia Lloret y la falta de una apuesta más contundente por el transporte colectivo mantienen todavía demasiado peso del viejo paradigma viario.
La coordinadora avisa, finalmente, que continuará haciendo lo que ha hecho durante buena parte de su historia: seguir los proyectos, estudiarlos, presentar alternativas y movilizarse cuando lo considere necesario. "Continuaremos atentos, movilizándonos y participando desde abajo, y donde nos permitan las instituciones", concluye. Una advertencia que, vista la trayectoria de Preservem el Maresme y su incidencia en algunos de los grandes debates viarios de la comarca, difícilmente se puede considerar una simple declaración de intenciones.
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