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Del Clot y Calls, con el libro (1)

Cugat Comas

Un doble crimen ultra en el Maresme y 45 años de silencio

Albert Calls y Damià del Clot publican ‘Dos muertos y medio’, una investigación inédita sobre el doble asesinato cometido por la extrema derecha en Cabrera de Mar en 1980 y contextualizan la violencia ultra en la comarca en plena Transición

 

De todas las novedades editoriales de este inicio de año en nuestra casa y mirando ya de cara a Sant Jordi, el libro ‘Dos muertos y medio. Un crimen ultra en el Maresme’ tiene números para convertirse en destacado. Dos maresmenses de pura cepa han consumado años de investigación con un volumen que pone rompe 45 años de silencio, querido o inducido, sobre un doble crimen perpetrado por la ultraderecha en nuestra casa. Terrorismo político o, como llegan a concluir los dos autores, “la aportación de la violencia ultra a la comarca como prolegómeno del Golpe de Estado del 23-F”. En tiempos de ‘poner luz a la oscuridad’, Albert Calls y Damià del Clot han encendido una linterna y enfocan. Enfocan dentro del bosque y de los tiempos oscuros de la Transición.

La noche del 20 de noviembre de 1980, quinto aniversario de la muerte de Franco, el Maresme vivió uno de los episodios más oscuros de su historia reciente. En Cabrera de Mar, un grupo de militantes de las juventudes de Fuerza Nueva asesinó a dos jóvenes y dejó a un tercero gravemente herido en un bosque de Agell. Durante décadas, aquel doble crimen quedó diluido en la crónica negra, desconectado de su contexto político y casi olvidado en la comarca.

Ahora, el libro Dos muertos y medio. Un crimen ultra en el Maresme, de Albert Calls y Damià del Clot, rescata los hechos con una investigación rigurosa que combina periodismo, historia y narrativa de no ficción. “Es un reportaje periodístico, pero también historia y novela negra de no ficción”, explican los autores. El objetivo: reparar el olvido y restituir a las víctimas.

Un crimen político

Los hechos se produjeron cuando un grupo de ultras salió por Mataró con la intención de “asustar a adversarios políticos”. Habían ido a buscar militantes de izquierdas al Ateneu Llibertari del carrer 10 de Gener, pero no encontraron a nadie. Por el camino se cruzaron con tres jóvenes de entornos humildes —Juana Cao, José Muñoz y Antonio Camacho— procedentes del polígono Espartero (Pla d’en Boet). “Gente pobre, de entorno marginal”, recuerda Calls.

Les tendieron una trampa con la excusa de ir “a dar un palo en Agell” y, una vez en el bosque, Salvador Durán —militante ultra— disparó a sangre fría. José Muñoz recibió dos disparos; Juana Cao, tres por la espalda. Antonio Camacho pudo huir malherido y su testimonio impidió que el crimen quedara oculto. “Lo que parecía el resultado de una noche de alcohol y drogas se revela como un crimen político a las puertas del 23-F”, resume Del Clot. La sentencia condenó a Durán, pero no reconoció el móvil político. “El Código Penal franquista no contemplaba el agravante”, recuerdan. Oficialmente, no se vinculó el crimen a Fuerza Joven ni a la extrema derecha organizada.

Estirar hilos, más allá de la sentencia

La investigación del libro comenzó casi por azar. Calls tenía 14 años cuando oyó hablar del crimen. “Siempre se me quedó en la cabeza. Era un crimen importante para Cabrera”. Años después, trabajando la memoria histórica del municipio, comenzó a recopilar información dispersa. “Un día hablo con Damià y se engancha”. Pidieron el sumario a la Audiencia Provincial. Respuesta: no, por la ley de los 50 años. Solo obtuvieron la sentencia. A partir de aquí, comenzaron a hablar con periodistas como Josep Maria Fàbregas, historiadores como David Ballester —autor de Vidas truncadas—, activistas como Robert Manrique, abogados y el juez instructor del caso, Gimeno Bayón.

El libro reconstruye una trama ultra con epicentro en el Maresme, vinculaciones con la Guardia Civil y conexiones con nombres del 23-F como Juan García Carrés. El fiscal del caso apuntó que el papel de la Guardia Civil podía ser “encubridor o cooperador necesario”. Durán llegó a declarar que le habían facilitado armas. Se abrieron piezas separadas, se hicieron registros en Mataró, Argentona e incluso en una finca nazi en Can Vinyamata. Todo acabó archivado. “Esto empodera”, dice Calls sobre la decisión de ir más allá de la verdad judicial. “Nos faltaba la verdad real”.

Todo el libro está escrito con exquisitez y rigor. Lo que son datos, se presentan como tal. El relato de lo comprobado ahí figura. Lo que son lecturas o interpretaciones queda plenamente reconocido y presentado como tal. Del Clot y Calls han ido a todos los rincones de la geografía y entorno alrededor del doble crimen. Pero hay todavía zonas oscuras que, admiten, no han podido iluminar.

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La violencia ultra en el Maresme

El libro contextualiza el crimen en un 1980 especialmente sangriento en el Estado. “Es la aportación de la violencia ultra en el Maresme al golpe de estado del 23-F”, defiende Del Clot. En la comarca había estructuras ultras activas, especialmente en Arenys de Munt, con escuadras organizadas y conexiones con el viejo régimen. Aun así, el crimen pasó casi desapercibido. “No ocurre en Barcelona y las víctimas eran pobres. Dos lumpen de extrarradio”, lamenta Calls. El silencio institucional y mediático contribuyó a borrarlo de la memoria colectiva. “Forman parte de la lista de cadáveres”, dice Del Clot.

Según los autores, en Cataluña solo hay tres víctimas mortales documentadas por la violencia ultra durante la Transición: la del caso El Papus y los dos jóvenes mataronenses.

La importancia es el poso que deja el libro. “Tenemos un deber como comarca para conocer el episodio”, afirma Calls. La obra quiere ser también un instrumento de restitución. “Si hay familiares, deben poder reclamar el reconocimiento como víctimas del terrorismo”, apunta en referencia al trabajo de Manrique. “Se les truncó la vida en plena juventud. Y los que los mataron también eran jóvenes. Genera dolor”, añade. Salvador Durán tenía 25 años.

Los autores han sido “muy celosos en contrastar fuentes” y diferenciar hechos de opiniones. Aun así, reconocen que la investigación no cierra el caso: “El libro está cerrado, pero abre puertas. Hay camino por recorrer”. El debate final también conecta pasado y presente. “El golpe de estado ahora no lo hacen los militares, lo hacen los jueces”, opina Del Clot. Calls discrepa: “Ahora hay otro fascismo, otra evolución. Pero el totalitarismo siempre vuelve”.

Dos muertos y medio no es solo un true crime. Es una pieza de memoria histórica del Maresme que rescata una “geografía del horror” demasiado tiempo silenciada y sitúa la comarca en el mapa de la violencia política de la Transición.

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